Cómo acelerar un PC lento con Windows 11 en 5 minutos

  • Actualizar Windows 11, controladores y eliminar programas innecesarios mejora la estabilidad y reduce procesos en segundo plano.
  • Ajustar efectos visuales, plan de energía, memoria virtual y notificaciones aligera la carga del sistema y acelera el uso diario.
  • Limpiar archivos temporales, desfragmentar HDD y mantener el hardware sin polvo evita cuellos de botella y sobrecalentamientos.
  • Si el rendimiento sigue siendo pobre, una instalación limpia y mejoras de hardware como SSD y más RAM ofrecen el mayor salto de velocidad.

Cómo acelerar un PC lento con Windows 11 en 5 minutos

Si tu ordenador con Windows 11 va a pedales, tarda una eternidad en arrancar y abrir programas ya es una prueba de paciencia, no estás solo. Con el uso diario, las actualizaciones, los programas que se acumulan y algún que otro fallo, es normal que el sistema pierda agilidad. La buena noticia es que con unos cuantos ajustes bien escogidos puedes acelerar un PC lento con Windows 11 en apenas unos minutos, sin necesidad de ser un experto.

En esta guía vas a encontrar una recopilación de todos los trucos clave de las mejores guías especializadas, reunidos y ordenados para que puedas aplicarlos de forma rápida. Verás pasos básicos que cualquiera puede hacer en 5 minutos, y otros más avanzados para cuando quieras exprimir al máximo tu equipo o incluso alargarle la vida a un ordenador algo veterano.

1. Actualiza Windows 11 y los controladores del sistema

Lo primero para acelerar un PC con Windows 11 es asegurarte de que el sistema y los drivers están al día. Microsoft lanza parches con mejoras de rendimiento, correcciones de errores y actualizaciones de seguridad que pueden solucionar cuelgues y tirones.

Para buscar actualizaciones de Windows:

  • Haz clic en el botón Inicio y entra en Configuración.
  • Ve a Actualización y seguridad > Windows Update.
  • Pulsa en Buscar actualizaciones y espera a que el sistema revise qué hay disponible.
  • Si aparecen parches nuevos, elige Descargar e instalar y deja que el equipo complete el proceso.

Si ves el mensaje de que ya estás actualizado, revisa igualmente si hay parches adicionales en la sección de actualizaciones opcionales.

Las llamadas actualizaciones opcionales suelen incluir nuevos controladores o mejoras no críticas que también pueden ayudarte a ganar estabilidad y fluidez, sobre todo con componentes como la tarjeta gráfica, la red o el audio.

Para revisar las actualizaciones opcionales en Windows 11:

  • Entra otra vez en Inicio > Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update.
  • Haz clic en Ver actualizaciones opcionales.
  • Selecciona las que te interesen (especialmente controladores de hardware) y pulsa en Descargar e instalar.

Además de Windows Update, es muy recomendable que compruebes la web del fabricante de tu PC o, si lo tiene, utilices su programa oficial de soporte para instalar los últimos drivers del chipset, gráfica, WiFi, etc. Un controlador anticuado puede ser el culpable de bloqueos y pantallazos azules.

Mejorar rendimiento Windows 11

2. Acelera el inicio de Windows 11 desactivando programas al arranque

Cuando enciendes el ordenador, Windows no solo se carga a sí mismo: también arranca muchas aplicaciones en segundo plano. Cuantos más programas se inician automáticamente, más se resiente el tiempo de arranque y el rendimiento inicial.

En Windows 11 puedes gestionar el inicio de dos formas muy sencillas:

Desde la Configuración de aplicaciones:

  • Abre Inicio > Configuración.
  • En el menú lateral, entra en Aplicaciones.
  • Haz clic en Inicio.
  • Espera unos segundos a que aparezca la lista de programas que se abren al encender el PC.
  • Desactiva el interruptor de todo lo que no sea imprescindible que arranque solo.

Desde el Administrador de tareas (con más control):

  • Abre el Administrador de tareas con el atajo Ctrl + Mayús + Esc o buscándolo en el menú Inicio.
  • Ve a la sección Aplicaciones de arranque de la columna izquierda.
  • Observa dos columnas: Estado (Habilitado/Deshabilitado) e Impacto de inicio (bajo, medio, alto).
  • Haz clic derecho sobre las aplicaciones con alto impacto de inicio que no necesitas siempre encendidas y selecciona Deshabilitar.
  • Reinicia el PC para notar la mejora en el tiempo de arranque.

Cuanto menos cargues Windows de programas innecesarios al arrancar, antes tendrás el escritorio listo y más recursos quedarán libres para lo que realmente quieras hacer.

3. Desinstala programas y bloatware que no utilizas

Con los años solemos ir instalando aplicaciones “por si acaso” y al final el equipo se convierte en un trastero digital. Todo ese software ocupa espacio, puede cargar servicios en segundo plano y hacer que Windows 11 vaya mucho más lento.

Para eliminar programas que ya no necesitas:

  • Ve a Inicio > Configuración.
  • En el panel de la izquierda, entra en Aplicaciones.
  • Haz clic en Aplicaciones instaladas.
  • Revisa la lista y localiza las apps que no utilices desde hace tiempo.
  • Pulsa en los tres puntos junto al nombre de cada programa y elige Desinstalar.
  • Confirma de nuevo con Desinstalar cuando te lo pida.

Es importante que vayas con cuidado y no borres componentes esenciales de Microsoft ni controladores del sistema. Si tienes dudas con una aplicación, busca su nombre en Internet antes de eliminarla.

Además, muchos equipos nuevos vienen con bloatware (software de prueba, juegos preinstalados, herramientas del fabricante que no aportan nada). Quitar estos programas puede liberar bastante espacio y reducir procesos en segundo plano que solo consumen memoria y CPU.

4. Ajusta los efectos visuales y las transparencias para priorizar el rendimiento

Windows 11 tiene un diseño muy llamativo, con animaciones, sombras y transparencias. Todo eso se ve bien, pero en máquinas con pocos recursos o algo antiguas, esos adornos gráficos pueden suponer una carga importante.

Por un lado, puedes cambiar el conjunto de efectos visuales generales:

  • Abre el menú Inicio y escribe “Ajustar la apariencia y rendimiento de Windows”.
  • Haz clic en el resultado con ese nombre.
  • En la ventana que se abre, verás una lista de efectos visuales.
  • Puedes ir desmarcando opciones individuales (animaciones, sombras, etc.) o seleccionar directamente “Ajustar para obtener el mejor rendimiento” para que Windows los desactive casi todos de golpe.

Al reducir estos efectos, el sistema gráfico tiene menos trabajo y se libera memoria, lo que se nota sobre todo si tienes una gráfica integrada modesta.

Por otro lado, también es buena idea quitar las transparencias de la interfaz:

  • Entra en Configuración y pulsa en Personalización en la columna izquierda.
  • Ve al apartado Colores.
  • Desactiva la opción Efectos de transparencia.

No es un cambio espectacular, pero en equipos justitos cualquier ahorro ayuda. Sumado a la reducción de animaciones, puedes conseguir que Windows 11 se sienta bastante más ligero.

5. Configura la memoria virtual y el plan de energía

Si utilizas muchas aplicaciones a la vez o tienes poca RAM instalada, es posible que notes tirones, especialmente al cambiar entre programas. En estos casos, puedes jugar con dos factores: la memoria virtual y el plan de energía.

Amplía la memoria virtual (archivo de paginación):

  • Abre Configuración > Sistema y pulsa en Información.
  • Haz clic en Configuración avanzada del sistema (en el lado derecho o al final de la ventana).
  • En la pestaña Opciones avanzadas, busca el apartado Rendimiento y pulsa en Configuración.
  • Vuelve a la pestaña Opciones avanzadas y dirígete al recuadro de Memoria virtual.
  • Pulsa el botón Cambiar.
  • Desmarca “Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación para todas las unidades”.
  • Selecciona la unidad del sistema (normalmente C:) y define un tamaño personalizado, por ejemplo 1000 o 2000 MB más que lo que tienes ahora.

Esta memoria virtual actúa como un complemento a la RAM física usando el almacenamiento del disco. No es tan rápida como añadir más RAM real, pero ayuda a evitar bloqueos cuando te quedas sin memoria.

Cambia el plan de energía a Alto rendimiento (si tu prioridad es la velocidad):

  • Abre el menú Inicio y busca Panel de control.
  • Entra en Hardware y sonido.
  • Haz clic en Opciones de energía.
  • Marca el plan Alto rendimiento. Si no lo ves, pulsa en Mostrar planes adicionales.

Esta configuración permite que el procesador trabaje a frecuencias más altas y que el sistema recorte menos para ahorrar batería. Es ideal si tu PC va muy lento y lo tienes siempre enchufado. En portátiles, eso sí, notarás un consumo de energía mayor.

6. Activa el sensor de almacenamiento y limpia archivos temporales

Con el uso diario, Windows 11 va acumulando montones de archivos temporales, cachés y restos de actualizaciones. Todo eso ocupa espacio y puede entorpecer las operaciones del sistema. Limpiar esta basura digital cada cierto tiempo ayuda a que todo vaya más suelto.

Para automatizar gran parte del proceso, tienes el Sensor de almacenamiento de Windows 11:

  • Abre Configuración y entra en Sistema.
  • Haz clic en Almacenamiento.
  • Activa el interruptor de Sensor de almacenamiento.
  • Pulsa en Configurar Sensor de almacenamiento o ejecutarlo ahora para elegir cada cuánto tiempo limpiar archivos temporales, papelera, descargas, etc.

Con este sistema, Windows gestiona automáticamente muchos archivos que ya no sirven, evitando que el disco se llene de restos inútiles y facilitando una auditoría anual del PC.

Si quieres ir un paso más allá, también puedes usar el clásico Liberador de espacio en disco:

  • Abre el menú Inicio y escribe cleanmgr.
  • Haz clic derecho sobre Liberador de espacio en disco y ejecútalo como administrador.
  • Elige la unidad que quieres limpiar (normalmente C:).
  • Espera a que calcule cuánto puedes liberar.
  • Marca los tipos de archivo que quieras borrar (lee la descripción de cada uno para saber qué es).
  • Pulsa Aceptar y confirma.

Entre el sensor de almacenamiento y el liberador, puedes recuperar varios gigas de espacio y aliviar el trabajo del sistema de archivos, algo que se nota especialmente en discos casi llenos.

7. Desfragmenta el disco duro mecánico (HDD)

Si tu equipo todavía utiliza un disco duro mecánico tradicional (HDD), el acceso a los datos puede volverse más lento con el tiempo por la fragmentación de archivos. Desfragmentar el disco reorganiza los fragmentos y acelera su lectura.

Para optimizar tus unidades:

  • Abre el menú Inicio y escribe desfragmentar.
  • Selecciona Desfragmentar y optimizar unidades.
  • Elige el disco que quieras analizar.
  • Pulsa en Analizar para ver su estado.
  • Si el porcentaje de fragmentación es considerable, haz clic en Optimizar para iniciar la desfragmentación.

Este proceso puede tardar un buen rato, sobre todo si el disco está muy lleno, pero suele mejorar el rendimiento en apertura de archivos y programas.

Ojo: si utilizas un SSD no necesitas desfragmentar, e incluso es contraproducente. En ese caso, Windows ya optimiza la unidad automáticamente con otros métodos más adecuados para discos de estado sólido.

8. Mantén el escritorio y las notificaciones bajo control

Cómo acelerar un PC lento con Windows 11 en 5 minutos

Puede parecer una tontería, pero un escritorio abarrotado de iconos puede influir en la fluidez de Windows, especialmente en equipos antiguos. Cada elemento del escritorio tiene que cargarse al inicio, lo que ralentiza el arranque y el dibujo de la interfaz.

Para aligerar un poco todo esto:

  • Reduce al máximo los accesos directos que tienes en el escritorio.
  • Si necesitas tener muchas cosas a mano, crea una carpeta en el escritorio y mete dentro todos los accesos.

Así Windows solo tendrá que manejar un icono en lugar de decenas. Es un truco sencillo que, sumado al resto, ayuda a que el sistema responda mejor.

Otro elemento que conviene revisar son las notificaciones. Además de distraerte, también generan procesos en segundo plano.

Para reducirlas al mínimo:

  • Ve a Configuración > Sistema.
  • Entra en Notificaciones.
  • Si lo prefieres, puedes desactivar de golpe la opción Notificaciones para que el sistema deje de mostrar avisos.
  • O bien, configurar las notificaciones una a una, silenciando las de aplicaciones que no te interesen y dejando solo las importantes.
  • Aprovecha para activar el modo No molestar en horarios en los que no quieras interrupciones.

Reducir el número de notificaciones baja ligeramente la carga del sistema, algo que se nota cuando usas programas pesados como editores de vídeo o juegos exigentes.

9. Comprueba que el PC está libre de virus y malware

Un motivo muy habitual de que un ordenador vaya desesperadamente lento es la presencia de virus, adware o malware en general. Estos programas maliciosos pueden consumir CPU, memoria, red y hasta minar criptomonedas a tu costa. Antes de volverte loco tocando ajustes, conviene hacer un buen análisis.

Con Windows 11, no necesitas instalar nada extra para una primera revisión:

  • Entra en Configuración > Privacidad y seguridad.
  • Ve a Seguridad de Windows y pulsa en Abrir Seguridad de Windows.
  • En la ventana de Seguridad de Windows, haz clic en Protección antivirus y contra amenazas.
  • Pulsa el botón Examen rápido para un chequeo inicial de las zonas más críticas.
  • Si sospechas que hay algo raro, entra en Opciones de examen y elige un análisis completo, que revisará todos los archivos del sistema (puede tardar más de una hora).
  • También puedes hacer un análisis sin conexión, que reinicia el PC y examina el equipo antes de que se cargue Windows, útil para malware más persistente.

Si el análisis encuentra amenazas, sigue las instrucciones para poner en cuarentena o eliminar los archivos infectados. Una vez limpio, es muy posible que el rendimiento mejore de forma notable.

10. Libera espacio y limpia a fondo el interior del PC

Además de limpiar archivos y programas, hay dos aspectos que mucha gente pasa por alto: la temperatura del equipo y el hardware físico.

Por un lado, ya hemos visto cómo liberar espacio con el Sensor de almacenamiento y el Liberador de espacio en disco. Mantener el disco con un margen libre razonable (idealmente, más de un 15-20 % libre) es básico para que Windows pueda trabajar cómodo.

Por otro, conviene que no te olvides del polvo físico dentro de la torre, portátil o todo en uno:

  • Con el tiempo, el polvo se acumula en los ventiladores, disipadores y rejillas de ventilación.
  • Esto hace que el aire circule peor, el equipo se caliente más y el procesador reduzca su velocidad para no sobrecalentarse.
  • El resultado es un PC lento, ruidoso y con cuelgues cuando se le exige un poco.

De vez en cuando, apaga el equipo, desconéctalo de la corriente y realiza una limpieza suave del interior, especialmente en los ventiladores y zonas de entrada/salida de aire. Si no te ves cómodo abriéndolo, siempre puedes llevarlo a un servicio técnico.

Además, existen utilidades para monitorizar la temperatura del procesador y la gráfica. Si ves que las cifras se disparan incluso con tareas sencillas, es señal de que algo va mal en la refrigeración.

11. Reinstala Windows 11 desde cero si nada más funciona

Si después de aplicar todos estos consejos tu ordenador sigue yendo fatal, quizá tu instalación de Windows esté demasiado dañada o cargada. En esos casos, una instalación limpia puede obrar milagros.

Windows 11 incluye una herramienta integrada para restablecer el sistema:

  • Ve a Configuración > Sistema.
  • Haz clic en Recuperación.
  • Pulsa en Restablecer este PC.
  • El asistente te preguntará si quieres mantener tus archivos personales o quitarlo todo.
  • Si el equipo va muy mal, suele ser mejor la opción de quitarlo todo y empezar completamente desde cero.
  • Sigue los pasos en pantalla hasta completar la reinstalación.

Antes de hacer nada, asegúrate de tener una copia de seguridad de tus documentos, fotos y cualquier archivo importante. Una vez reinstalado el sistema, solo tendrás que volver a instalar los programas que realmente uses.

Si quieres ir un paso todavía más radical, puedes usar la herramienta oficial de Microsoft para crear un USB de instalación de Windows 11, arrancar desde él y formatear completamente el disco. Es un proceso más largo, pero dejas la máquina como recién salida de fábrica.

12. Mejora el hardware: RAM, SSD y otros componentes

Hay un límite a lo que se puede conseguir solo con ajustes de software. Si tu ordenador es ya veterano o viene muy justo de componentes, puede que lo que necesite sea un empujón de hardware.

Los dos cambios más efectivos son:

  • Añadir más memoria RAM: hoy en día, para un uso fluido de Windows 11 lo recomendable es tener al menos 8 GB de RAM. Si sueles abrir muchos programas o pestañas de navegador, 16 GB te darán mucha más holgura.
  • Pasar de un disco duro mecánico (HDD) a un SSD: es, literalmente, como cambiar de coche de los años 90 a uno actual. El sistema arranca en segundos, las aplicaciones se abren al instante y todo se siente mucho más ágil.

Un SSD es probablemente la mejora de rendimiento más brutal que puedes hacer a un PC lento, incluso más que cambiar de procesador en muchos casos.

Si además usas el equipo para jugar o para tareas de edición, también puedes valorar:

  • Actualizar la tarjeta gráfica si los juegos van a trompicones.
  • Incorporar un mejor sistema de refrigeración para evitar que el procesador tenga que bajar de frecuencia por temperatura.

En algunos casos, sobre todo con ordenadores muy antiguos, puede salir más a cuenta invertir en un equipo nuevo que seguir parcheando. Pero si la base es decente, con una ampliación de RAM y un SSD puedes alargarle la vida varios años.

Aplicando estos ajustes de software, manteniendo el sistema y los controladores actualizados, limpiando archivos temporales, controlando el arranque y, si hace falta, dando el salto a un SSD o añadiendo RAM, podrás transformar un PC con Windows 11 desesperantemente lento en un equipo mucho más ágil y agradable de usar en tu día a día.

Mantenimiento de PC
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