Si tienes una tablet con Windows 11 o un convertible 2 en 1 y notas que en modo táctil todo va un poco tosco —gestos en pantallas táctiles, botones diminutos, arranques lentos o una barra de tareas poco práctica en el sofá—, no eres el único. Muchos equipos funcionan de lujo como portátil, pero en cuanto pliegas o quitas el teclado la experiencia ya no se parece a la de un iPad o un tablet Android.
La parte positiva es que, con una mezcla de ajustes internos de Windows, cambios de rendimiento y algún truco específico para pantallas táctiles, se puede mejorar muchísimo cómo se comporta Windows 11 en tablets y convertibles. En este artículo verás cómo decide Windows si tu equipo es convertible, cómo afinar el modo tableta, qué tocar para que vaya más fluido, cómo ganar espacio y qué hacer si, a pesar de todo, el hardware se queda corto.
¿Cómo decide Windows 11 si tu dispositivo es tablet o convertible?
Para ofrecer sus “experiencias optimizadas para tablet”, Windows 11 necesita saber con claridad qué tipo de dispositivo tiene delante. No basta con que haya pantalla táctil: el sistema se fija en varios parámetros que vienen definidos por el fabricante en la BIOS/UEFI y en el propio sistema.
Cuando Windows detecta que está en modo tableta, ensancha los iconos de la barra de tareas, adapta los gestos y prioriza el uso con los dedos. Si esa detección falla, el sistema se quedará en modo escritorio clásico aunque no haya teclado conectado, y perderás gran parte de las mejoras táctiles.
Para tomar esa decisión, Windows 11 combina principalmente tres indicadores internos: el tipo de chasis (Chassis Type) en SMBIOS, el valor DeviceForm y el indicador ConvertibleSlateMode. En la mayoría de equipos bien hechos nunca tendrás que tocar nada, pero entender cómo funcionan ayuda a explicar por qué algunos 2 en 1 parecen “no enterarse” de que ahora son una tablet.
Parámetros internos clave: Chassis Type, DeviceForm y ConvertibleSlateMode
El primer parámetro relevante es el tipo de chasis declarado en SMBIOS desde la BIOS/UEFI. Ahí el fabricante indica a qué categoría pertenece el dispositivo, y Windows 11 se comporta de forma distinta según ese valor.
En el caso de equipos táctiles, los códigos más importantes son:
0x1E (30) para tablets puras, 0x1F (31) para convertibles y 0x20 (32) para modelos desacoplables o “detachable”. Cuando el chasis se marca con uno de estos valores, Windows se prepara para ofrecer de serie una interfaz más amigable al dedo. Si, en cambio, el chasis está definido como Desktop, Notebook u otra categoría genérica, las experiencias táctiles completas no se activan por defecto.
El segundo componente de la ecuación es DeviceForm, un identificador adicional que describe el factor de forma. Para tablets y 2 en 1 los valores que nos interesan son:
- 2 → Tablet
- 5 → Convertible
- 6 → Desacoplable
Windows cruza el tipo de chasis con DeviceForm y otros estados internos para decidir si debe aplicar el comportamiento de tablet. Cuando uno de los dos está mal configurado, el sistema puede interpretar tu convertible como un portátil clásico y no activar las optimizaciones táctiles aunque desprendas el teclado.
El tercer parámetro es ConvertibleSlateMode, que actúa como “interruptor lógico” entre modo portátil y modo tablet. Su interpretación básica es:
- 0 → el equipo se considera Tablet/Convertible/Desacoplable
- 1 → el equipo se trata como portátil de toda la vida o sobremesa
Cuando al menos uno de los valores anteriores (Chassis Type o DeviceForm) indica tablet o convertible y ConvertibleSlateMode está en 0, Windows 11 aplica la experiencia táctil por defecto mientras no haya teclado físico conectado. En cuanto detecta un teclado, vuelve al modo escritorio tradicional.
Si estos valores no cuadran, o ConvertibleSlateMode se queda atascado en 1, Windows se empeñará en comportarse como un PC clásico aunque sujetes el equipo como si fuera una tablet. De ahí que algunos 2 en 1 nunca activen del todo el modo táctil, salvo que el fabricante haya afinado bien el firmware.
Convertibilidad forzada con ConvertibilityEnabled en Windows 11 22H2

Desde la versión 22H2, Microsoft añadió un control más directo pensado sobre todo para OEM y entornos corporativos: la clave de Registro ConvertibilityEnabled, que se encuentra en:
HKLM\System\CurrentControlSet\Control\PriorityControl\ConvertibilityEnabled
Cuando este valor existe, tiene prioridad sobre el tipo de chasis y DeviceForm. Su comportamiento es muy simple:
- 0 → Windows entiende que el dispositivo NO es convertible
- Cualquier valor distinto de 0 → Windows trata el equipo como convertible
A nivel doméstico no es lo más recomendable ponerse a editar el Registro sin saber bien qué se hace, pero es útil saber que Windows 11 dispone de este “atajo” para corregir equipos mal catalogados por su fabricante. En empresas, laboratorios de pruebas o en flotas de tablets corporativas, resulta muy práctico para homogeneizar el comportamiento.
Si tu tablet con Windows parece ignorar por completo que has plegado el teclado, lo has quitado o lo has vuelto a acoplar, lo más probable es que alguno de estos parámetros (chasis, DeviceForm, ConvertibleSlateMode o ConvertibilityEnabled) esté mal definido. En esos casos también conviene revisar si hay actualizaciones de firmware disponibles que lo corrijan.
De Windows 10 a Windows 11: qué queda del antiguo “modo tableta”
En Windows 10 existía un modo tableta explícito con un botón dedicado. Al activarlo, el menú Inicio se ponía a pantalla completa, se simplificaba la barra de tareas, las aplicaciones UWP se adaptaban a formato táctil y hasta se podían cerrar apps deslizando desde arriba hacia abajo.
Este modo estaba pensado para tablets puras, convertibles plegables y modelos desacoplables, y podía activarse tanto manualmente desde el Centro de actividades como de forma automática cuando el hardware notificaba un cambio de estado a través de ConvertibleSlateMode. Aun así, siempre se daba la última palabra al usuario mediante un aviso.
En Windows 11 ya no hay un botón tan visible de “Modo tableta”, pero la lógica interna sigue ahí: el sistema adapta parte de la interfaz según el factor de forma y el estado convertible. La idea es que puedas moverte entre un entorno de escritorio clásico con teclado y ratón, y una experiencia más táctil cuando trabajas solo con la pantalla, sin perder del todo ninguna de las dos.
¿Cómo notifica el hardware el cambio entre portátil y tablet?
Para que todo esto sea transparente, el fabricante debe indicar a Windows cuándo el dispositivo ha cambiado de modo, por ejemplo al girar la pantalla, plegar el teclado hacia atrás o desacoplar la base. Hay tres planteamientos habituales.
Uso de GPIO y ACPI
En muchos 2 en 1 modernos se utilizan pines GPIO que cambian de estado al plegar, retirar o rotar el teclado. El OEM describe estos pines en ACPI y Windows, mediante el controlador estándar de “indicador de tableta táctil y portátil de GPIO”, actualiza ConvertibleSlateMode según los cambios que se detectan.
Este enfoque reduce la lógica específica que debe implementar el fabricante y aprovecha un controlador de Microsoft ya preparado para estas transiciones. Es especialmente recomendable cuando el hardware tiene sensores fiables para distinguir si estás en modo portátil o tablet.
Controlador de inyección
Otros dispositivos, en lugar de pines GPIO dedicados, implementan un controlador propio (en modo usuario o kernel) que inyecta directamente los cambios de estado en el controlador de indicador de Microsoft, usando la interfaz identificada por el GUID GUID_GPIOBUTTONS_LAPTOPSLATE_INTERFACE.
En la práctica, ese controlador escribe sobre la interfaz (por ejemplo, mediante WriteFile) para alternar el estado portátil/tableta. Es obligatorio definir también en ACPI el dispositivo indicador para que Windows cargue correctamente el controlador estándar, aunque no se use un recurso GPIO real.
En este escenario es clave que, al arrancar, el controlador sincronice ConvertibleSlateMode con la realidad física del equipo. El controlador de Microsoft asume inicialmente modo “tableta táctil”, así que si el convertible arranca con el teclado puesto y el OEM no fuerza bien el estado, se pueden producir incoherencias y cambios erráticos.
Configuración desatendida para equipos no convertibles
En dispositivos sin vocación de tablet (por ejemplo, un portátil tradicional o un sobremesa), el OEM puede desactivar desde el principio las peticiones de cambio a modo tableta mediante el parámetro ConvertibleSlateModePromptPreference en el archivo de respuesta de instalación.
Establecerlo en 0 hace que Windows no muestre avisos ni intente cambiar de modo ante supuestos cambios de factor de forma. Es una forma limpia de indicar que ese equipo se usará siempre como PC clásico. Lo ideal es complementar esto definiendo bien DeviceForm como Desktop o Laptop, para que las apps y las experiencias del sistema se ajusten al tipo de dispositivo.
Comprobar si el modo convertible está bien implementado
Si sospechas que tu 2 en 1 no está gestionando bien los cambios de modo, lo primero es ir al Administrador de dispositivos y buscar el “Controlador de indicador de tableta táctil y portátil de GPIO”. A veces solo aparece si activas la opción de mostrar dispositivos ocultos.
En la práctica hay dos vías principales para entrar o salir del modo tableta (en el modelo clásico heredado de Windows 10): cambiarlo a mano vía interfaz, o que sea el propio hardware el que dispare el cambio al modificar ConvertibleSlateMode. Lo que no se contempla es usar teclados Bluetooth como desencadenante, porque un teclado inalámbrico emparejado no siempre refleja que el usuario lo esté usando realmente.
Por eso, si quieres que un teclado Bluetooth influya en el modo, necesitarías un sensor físico que indique el factor de forma real y lo comunique correctamente a través de ConvertibleSlateMode. Un firmware mal afinado puede producir falsos cambios de estado, bucles de avisos o inconsistencias si giras el dispositivo muy rápido o mientras se suspende o reanuda, así que el OEM debe probar bien todos esos escenarios.
Comportamientos específicos del modo tableta en Windows 11
Cuando el sistema está en modo tableta, se aplican varias optimizaciones en el escritorio y en la barra de tareas para facilitar la interacción con los dedos. Se reduce la densidad de iconos, se esconden elementos secundarios y se reorganiza lo esencial para que sea más fácil acertar con un toque.
En el área de notificación, por ejemplo, se fuerzan siempre los iconos de batería, red, volumen y centro de actividades, aunque el usuario u OEM los hubiera mandado al área de desbordamiento. Se consideran básicos en tablets. Si el usuario ha desactivado alguno desde “Activar o desactivar iconos del sistema”, prevalece su decisión.
El resto de iconos puede quedar oculto y se bloquea la promoción automática de nuevos iconos al área principal, con la excepción del icono de servicios de ubicación si está permitido. Si el usuario marca “Mostrar siempre todos los iconos en el área de notificación”, se recupera el comportamiento clásico.
En la barra de tareas cambia también el botón del teclado táctil, que tiende a ocultarse y puede mostrarse de nuevo desde el menú contextual. De forma predeterminada, en modo tableta se pueden ocultar los iconos de aplicaciones en la barra, aunque esto es configurable. En cuanto a la rotación, suele preferirse que el bloqueo de la orientación de la pantalla esté deshabilitado para que la pantalla responda al girar la tablet, algo que el OEM puede forzar ajustando la clave adecuada de AutoRotation en el Registro durante la preparación de la imagen.
APIs para que las aplicaciones adapten su interfaz táctil
Las aplicaciones modernas, tanto UWP como Win32 clásicas, pueden detectar si el entorno de uso es táctil o de escritorio para reorganizar su diseño. Windows proporciona para ello la clase UIViewSettings y la propiedad UserInteractionMode.
En aplicaciones Win32, el desarrollador puede usar la interfaz IUIViewSettingsInterop para asociar un objeto UIViewSettings a una ventana concreta y leer su UserInteractionMode, que devuelve como mínimo valores tipo Touch o Mouse. Cuando este valor cambia, la app recibe notificaciones WM_SETTINGSCHANGE con el mensaje “UserInteractionMode”.
En UWP el patrón es similar: la app típico consulta UIViewSettings.GetForCurrentView().UserInteractionMode, por ejemplo dentro del evento SizeChanged, para alternar entre distintos estados visuales (layouts para ratón y layouts táctiles con controles más grandes y espaciados).
De esta manera, si el usuario pasa de usar el convertible como portátil a tablet, las apps pueden adaptar automáticamente botones, menús y paneles sin que el usuario tenga que tocar nada en su configuración.
Trucos de usabilidad táctil: barra de tareas, botón “atrás” y Chrome
Aunque Windows 11 ha mejorado bastante respecto a versiones anteriores, muchos usuarios de Surface y convertibles similares sienten que como tablet pura sigue por detrás de Android o iPadOS. Faltan detalles como un botón “atrás” global, algunos gestos resultan menos naturales y los navegadores no siempre ayudan.
Un ajuste muy habitual es desactivar la opción “Optimizar la barra de tareas para el uso de la tableta”, especialmente si utilizas el dispositivo en vertical. La barra de tareas específica para tablets se oculta a menudo y puede resultar incómoda, mientras que la barra estándar de Windows 11, aun siendo menos “tuneada” para dedos, mantiene iconos siempre visibles y facilita moverse entre aplicaciones.
Respecto al deseado botón “atrás” tipo Android, Windows 11 no ofrece un control permanente en la barra de tareas. Puedes intentar suplirlo usando gestos de deslizamiento en apps que lo soporten, atajos de teclado (por ejemplo, asignar una combinación a “Atrás” en tu navegador) o herramientas de terceros que añaden botones flotantes para retroceder y avanzar con un toque.
En Chrome la cosa tampoco ayuda: no existe la vista de pestañas en cuadrícula típica de Android, y manejar muchas pestañas con el dedo se vuelve un poco engorroso. Como apaño puedes aumentar el nivel de zoom de la interfaz o probar navegadores mejor integrados con Windows 11, como Microsoft Edge, que ofrece algunos gestos y detalles más trabajados para pantallas táctiles.
En cuanto a la emulación de panel táctil, la solución integrada de Windows (un touchpad en pantalla) suele resultar poco natural: tiene poco sentido simular un trackpad cuando toda la pantalla ya es táctil. El sistema no permite convertir toda la pantalla en un touchpad gigante nativo, así que si quieres ese comportamiento tendrás que recurrir a aplicaciones de terceros o tirar de los gestos multitáctiles del propio sistema para cambiar de app, abrir la vista de tareas, etc.
Optimizar el arranque y las apps que se cargan al iniciar
Si en tu tablet o convertible cada vez que lo enciendes te toca esperar una eternidad hasta que deja de “pensar”, el problema casi siempre está en las aplicaciones que se arrancan solas al iniciar sesión. En hardware modesto se nota más.
Desde la app de Configuración, entrando en Configuración > Aplicaciones > Inicio, puedes ver la lista de programas que se ejecutan nada más entrar en Windows. Desactiva sin miedo todo lo que no necesites apuntando desde el primer segundo, y notarás que disminuye el consumo inicial de RAM y CPU.
El Administrador de tareas ofrece otra vista muy útil. Con Ctrl + Mayús + Esc abres la herramienta, entras en “Aplicaciones de arranque” y ves cada programa junto a su impacto estimado en el inicio. Desde ahí puedes deshabilitar los que más lastran el arranque y, tras reiniciar, comprobarás que el equipo está listo para usar mucho antes, algo especialmente importante en tablets con procesadores y almacenamiento modestos.
Controlar software instalado y aplicaciones en segundo plano
Además de las apps de inicio, es fácil acumular en Windows 11 montones de programas que ya no usas: pruebas, bloatware del fabricante, herramientas que instalaste un día y se quedaron para siempre. Todo eso puede traer servicios en segundo plano que consumen recursos sin que te des cuenta.
Para hacer limpieza, entra en Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones instaladas y revisa la lista con calma. Desde el menú de tres puntos de cada elemento puedes desinstalar lo que no necesites. Si ves que faltan programas, abre el Panel de control clásico y entra en “Desinstalar un programa”, donde seguirán apareciendo instaladores y suites más antiguas.
Además, te interesa decidir qué apps pueden ejecutarse en segundo plano. Desde la ficha de cada aplicación en Configuración, entrando en Opciones avanzadas y en “Permisos de aplicaciones en segundo plano”, puedes seleccionar “Nunca” para aquellas que no deban quedarse trabajando cuando no las usas.
Hay que tener cuidado con aplicaciones que sí deben seguir activas, como mensajería o correo, porque dejarías de recibir notificaciones si las cortas en segundo plano. Pero con servicios pesados y apps puntuales liberarás memoria y CPU, algo que se nota mucho en tablets con 4 u 8 GB de RAM.
Ajustar efectos visuales para ganar fluidez en pantalla táctil

Windows 11 viene cargado de transparencias, animaciones y sombras que le dan un aspecto moderno, pero en tablets y convertibles de gama media se pueden traducir en micro tirones al mover ventanas o cambiar de aplicación. Si priorizas la sensación de rapidez, merece la pena recortarlos.
Puedes abrir la herramienta “Ajustar la apariencia y rendimiento de Windows” desde el buscador, y desmarcar los efectos uno por uno o elegir directamente “Ajustar para obtener el mejor rendimiento”, que apaga casi todas las florituras de golpe. Visualmente el sistema queda algo más sobrio, pero la respuesta al tacto mejora bastante.
Otra vía más sencilla está en Configuración > Accesibilidad > Efectos visuales, donde puedes desactivar animaciones, transparencia y otros detalles. Combinado con un fondo de pantalla simple (un color plano o una imagen estática) evitarás que el sistema tenga que redibujar elementos complejos continuamente, algo que se agradece en pantallas táctiles con hardware ajustado.
Limpieza de almacenamiento: archivos temporales y Sensor de almacenamiento
Muchas tablets y convertibles con Windows 11 incluyen un SSD relativamente pequeño, y cuando se llena demasiado el rendimiento del sistema de archivos se resiente. Abrir programas, copiar archivos o instalar actualizaciones se vuelve más lento si apenas hay espacio libre.
Windows 11 trae de serie una función muy útil llamada Sensor de almacenamiento, disponible en Configuración > Sistema > Almacenamiento. Al activarlo y entrar en “Configurar Sensor de almacenamiento o ejecutarlo ahora”, puedes definir cada cuánto se limpia la “basura”: archivos temporales, papelera, copias de actualizaciones antiguas, etc. También conviene configurar copias de seguridad automáticas para no depender únicamente del espacio libre del SSD.
En el mismo apartado encontrarás “Recomendaciones de limpieza”, donde se agrupan sugerencias para borrar archivos que normalmente no necesitas: temporales de apps, descargas viejas, versiones previas de Windows tras una gran actualización, y así sucesivamente. Hacer estas limpiezas de vez en cuando te permite mantener un margen sano de espacio libre, crucial para que el SSD no caiga en picado de rendimiento.
Reducir notificaciones y telemetría para un sistema más ligero
En un equipo con pocos recursos, el exceso de notificaciones puede convertirse en una pequeña tortura: cada aviso despierta procesos, genera consumo de CPU y puede interrumpir lo que estás haciendo. Y, para rematar, también distrae.
Desde Configuración > Sistema > Notificaciones puedes revisar qué aplicaciones tienen permiso para mostrar avisos. Lo ideal es dejar activas solo las imprescindibles (correo, mensajería principal, calendario) y desactivar el resto. De esta forma bajas el ruido y reduces pequeños despertares del sistema.
En paralelo, Windows 11 envía datos de diagnóstico y uso para mejorar el sistema y personalizar contenido. En Configuración > Privacidad y seguridad encontrarás apartados como General, Voz, Personalización de entrada manuscrita y escritura, o Diagnóstico y comentarios, donde puedes desactivar muchas opciones de envío de datos y sugerencias. La ganancia de rendimiento no es brutal, pero todo suma para que haya menos servicios en segundo plano.
Actualizar Windows, controladores y aplicaciones
En tablets y convertibles es especialmente importante mantener el sistema y los drivers al día, porque las actualizaciones suelen incluir mejoras para pantalla táctil, sensores, batería, WiFi y GPU. Ignorarlas prolonga bugs que quizá ya estén resueltos.
Ve a Configuración > Actualización de Windows y pulsa “Buscar actualizaciones”. Después revisa el apartado de “actualizaciones opcionales”, donde a menudo se esconden drivers nuevos para gráfica, red, chipset o digitalizador táctil. Instalarlos puede marcar la diferencia en estabilidad y respuesta táctil.
No olvides la Microsoft Store: desde tu biblioteca podrás actualizar las aplicaciones UWP, que a menudo traen mejoras concretas para el uso táctil y para la gestión de recursos. Revisa también cómo compartir archivos entre dispositivos para facilitar la transferencia de contenidos entre tu tablet y otros equipos. Las apps instaladas fuera de la tienda suelen tener su propio sistema de actualización, así que conviene revisarlo de vez en cuando.
Exprimir el rendimiento para juegos y tareas pesadas en convertibles
Si además de usar tu convertible en el sofá lo aprovechas para jugar o hacer edición de vídeo ligera, puede que te interese priorizar músculo frente a batería cuando lo conectes al cargador.
Activa el Modo juego desde Configuración > Juegos > Modo de juego. Con él, Windows 11 intenta reducir procesos en segundo plano y evitar instalaciones de actualizaciones mientras juegas, de forma que la CPU y la GPU se centren más en el juego.
En Configuración > Sistema > Pantalla > Gráficos puedes definir para cada juego o app pesada si debe usar un perfil de Alto rendimiento. Añade tus títulos favoritos y programas exigentes, y marca esa opción para que usen la GPU más potente disponible en equipos con gráfica híbrida.
Si tu convertible es realmente un portátil con teclado desmontable o plegable, entra en las Opciones de energía del Panel de control y selecciona un plan de Máximo rendimiento cuando lo uses enchufado. El procesador se mantendrá más tiempo a frecuencias altas y notarás un plus de agilidad, aunque la autonomía se resienta cuando vayas a batería.
Herramientas de terceros para afinar Windows 11
Si no te apetece ir tocando todos estos ajustes uno por uno, existen utilidades de terceros que concentran muchas optimizaciones en una sola interfaz. Es importante ser prudente, porque algunas son agresivas o poco transparentes, pero también hay opciones de código abierto interesantes.
Una de las más comentadas es Optimizer (proyecto hellzerg/optimizer en GitHub), gratuita y abierta. Permite desactivar telemetría, servicios de Windows que no necesitas, Cortana, ciertas actualizaciones automáticas, funciones como fax o impresión que rara vez se usan, y ajustar tanto el sistema como la red.
Cada cambio es independiente, de forma que puedes activar solo lo que te interese y dejar el resto intacto. Aun así, conviene leer bien cada opción y crear un punto de restauración antes de aplicar cambios profundos. Algunas configuraciones desactivan características que quizás eches en falta más adelante, pero como herramienta para dejar un Windows 11 ligero en una tablet o convertible, resulta muy útil.
¿Cuándo pensar en mejorar hardware o restablecer el sistema?
Llega un momento en el que, por mucho que ajustes y recortes, el hardware simplemente no da más de sí. Una tablet con 4 GB de RAM y un procesador modesto siempre va a sudar cuando abras muchas pestañas o ejecutes varias apps pesadas a la vez.
En equipos que lo permiten, ampliar la RAM suele ser la mejora más agradecida. Pasar de 4 a 8 GB cambia radicalmente la multitarea, y subir a 16 GB es un mundo si trabajas con edición o muchas aplicaciones abiertas. En muchos convertibles modernos la memoria está soldada, así que ahí solo queda valorar un cambio a una de las mejores tablets con Windows 11 si de verdad necesitas más margen.
Lo mismo pasa con el almacenamiento: si sigues con un HDD o con un SSD muy lento y tienes opción de sustituirlo, dar el salto a un SSD rápido es como estrenar equipo en lo que respecta a arranques y apertura de programas. En algunas tablets y 2 en 1 se puede cambiar el módulo de almacenamiento; en otras no, y habrá que conformarse con optimizar al máximo el espacio.
Si después de aplicar todas las optimizaciones Windows 11 sigue yendo francamente mal, puedes recurrir a restablecer el PC desde las opciones de recuperación. Este proceso borra archivos personales, programas y configuraciones, así que antes tendrás que hacer copia de seguridad en la nube o en un disco externo. Tras el restablecimiento, reinstala solo lo que realmente uses y vuelve a aplicar los ajustes clave, evitando llenar el sistema de nuevo con software prescindible.
Al combinar la correcta detección del factor de forma, un modo tableta bien afinado, el control de procesos en segundo plano, la limpieza periódica del almacenamiento y algunos recortes visuales y energéticos, es posible convertir una tablet o convertible torpe en un dispositivo mucho más agradable tanto con teclado como a base de toques, acercando bastante la experiencia a la de una buena tablet sin renunciar a toda la potencia del escritorio clásico. Comparte este tutorial y más usuarios sabran optimizar Windows 11 en su tables y otros dispositivos.