¿Te has fijado en que tu móvil tiene un botón que dice «Pro» en la cámara y normalmente lo ignoras por miedo a liarla? Pues la verdad es que es la herramienta definitiva para dejar de sacar fotos planas y empezar a conseguir imágenes que parecen hechas por un profesional, sin necesidad de gastarte un dineral en equipo pesado.
Lo mejor de todo es que no hace falta ser un experto en óptica ni haber ido a una escuela de fotografía. Con solo mover unos cuantos deslizadores y entender qué hace cada parámetro, puedes transformar una escena aburrida en una toma espectacular en cuestión de minutos, dándole ese toque artístico que marca la diferencia siguiendo algunos consejos para hacer fotos buenas con el móvil.
Cómo ponerte manos a la obra con el modo profesional

Para empezar a jugar con estas opciones, lo primero es abrir la aplicación de la cámara y deslizar el visor hasta encontrar la opción Pro. Si lo que quieres es grabar vídeo, solo tienes que cambiar el modo de captura y ajustar los parámetros antes de darle al botón de grabar. Un truco útil es que, mientras grabas, puedes pausar la acción o incluso disparar una foto fija sin interrumpir la grabación del clip.
Dominando los ajustes técnicos para fotos brutales

- Enfoque y profundidad: Tienes dos extremos muy interesantes. Por un lado, el enfoque macro es ideal para capturar detalles minúsculos de objetos cercanos, dejando el fondo borroso. Por otro, el enfoque infinito es perfecto para paisajes, donde lo lejano queda nítido y lo cercano se desenfoca. Ten en cuenta que esto suele funcionar solo con la cámara trasera.
- Balance de Blancos: Esta opción es la que evita que tus fotos salgan demasiado azules o naranjas cuando la iluminación es complicada o artificial.
- Velocidad de Obturación: Aquí es donde ocurre la magia del movimiento. Si usas una velocidad rápida (como 1/6.000 s), puedes congelar una gota de agua en el aire. Si vas por el lado lento (1/4 s), conseguirás ese efecto de seda en el agua o el rastro de las luces de los coches. Además, controla la luz: más velocidad significa una foto más oscura y viceversa.
- Sensibilidad ISO: Este ajuste maneja la luz del sensor. Un ISO bajo te dará una imagen limpia y sin ruido, ideal para días soleados. Si estás en un sitio oscuro, subir el ISO te ayudará a ver más, aunque a riesgo de que aparezca ese granulado molesto llamado ruido.
- Compensación de Exposición: Es la forma más rápida de decidir si quieres que la imagen sea más brillante o más oscura, permitiéndote rescatar detalles en las sombras si subes la exposición.
La eterna duda: ¿JPEG o RAW?

Cuando configuras el formato de guardado, tienes dos caminos. El JPEG es el formato estándar que ya viene procesado por el móvil, optimizando colores y comprimiendo el tamaño para que no te llenes la memoria. Por otro lado, el formato RAW (DNG) es el «negativo» digital; no tiene procesado y guarda muchísima más información, lo que lo hace imprescindible para una edición exhaustiva en programas de retoque o para ampliar la foto sin que pierda calidad, aunque pesen mucho más.
Si en algún momento sientes que has tocado demasiadas cosas y la foto sale rara, no te agobies. Siempre puedes restablecer la configuración a los valores de fábrica desde el menú de opciones para empezar de cero. Para volver a la normalidad, simplemente desliza el dedo fuera del modo Pro y regresarás al modo automático de siempre.

Dominar el modo profesional consiste básicamente en equilibrar la luz, el movimiento y el enfoque para que la cámara haga exactamente lo que tú tienes en la cabeza. Al combinar el ajuste del ISO, la velocidad de obturación y elegir el formato RAW para editar después, cualquier usuario puede lograr que su carrete pase de ser mediocre a parecer una galería de arte digital.
