Si usas Windows a diario y notas que las webs tardan en cargar, algunas páginas no abren o el ping en tus juegos es más alto de lo normal, puede que el problema no esté en tu WiFi ni en tu operador, sino en los servidores DNS que estás utilizando sin saberlo.
Los DNS son como la agenda de contactos de Internet y elegir bien cuáles usas marca la diferencia entre una navegación torpe y una conexión más rápida, más segura y con menos restricciones. Vamos a ver con calma qué son, por qué conviene cambiarlos en Windows y cuáles son los mejores servidores que puedes configurar ahora mismo.
Qué es un servidor DNS y por qué te interesa cambiarlo en Windows
El sistema DNS (Domain Name System o Sistema de Nombres de Dominio) se encarga de traducir nombres de webs fáciles de recordar como «google.com» o «microsoft.com» en direcciones IP numéricas que entienden los equipos de la red. Sin este sistema tendrías que memorizar cadenas de números distintos para cada página, algo totalmente inviable para cualquier usuario normal.
En la práctica, los DNS son una gran base de datos distribuida y jerárquica repartida por todo el mundo. En ella se guarda información de cada dominio: su IP, los servidores de correo que le corresponden (registros MX), o incluso datos extra asociados que permiten que otros servicios funcionen correctamente.
Cuando escribes una URL en tu navegador, Windows primero mira en su propia caché local para ver si ya conoce la IP de ese dominio. Si no la tiene, pregunta a los DNS que tenga configurados. Esos servidores pueden estar proporcionados por tu operador o ser de terceros como Google, Cloudflare, Quad9 u OpenDNS, entre otros. El servidor contesta con la IP y esa respuesta se guarda unos segundos o minutos en caché para acelerar accesos posteriores.
Por defecto, casi todo el mundo usa los DNS del ISP sin tocar nada, pero cambiarlos en Windows puede ayudarte a ganar velocidad, mejorar la seguridad, aplicar control parental o saltarte bloqueos a determinadas webs que tu operador haya decidido filtrar.
Ventajas e inconvenientes de usar DNS alternativos

Una de las grandes ventajas de usar DNS de terceros es la fiabilidad y estabilidad. Los proveedores especializados (Google, Cloudflare, OpenDNS, Quad9, AdGuard, etc.) cuentan con redes enormes de servidores repartidos por todo el mundo y sistemas Anycast que envían tus peticiones al nodo más cercano, reduciendo caídas y problemas de disponibilidad.
También suele mejorar la velocidad de resolución. Un buen DNS tarda milésimas en decirle a tu PC qué IP corresponde a una web concreta. Si el servidor de tu operador es lento o está saturado, verás cómo las páginas tardan más en empezar a cargar, aunque tu fibra sea rápida. Con DNS optimizados se recorta ese tiempo y la sensación de fluidez aumenta, algo muy notable en juegos online o servicios de streaming.
Muchos DNS alternativos añaden capas extra de seguridad y protección contra amenazas. Algunos bloquean automáticamente dominios relacionados con malware, phishing, páginas fraudulentas o bots. Otros son compatibles con tecnologías como DNSSEC, DNS-over-HTTPS (DoH), DNS-over-TLS (DoT) o DNSCrypt, que evitan que terceros manipulen o espíen tus peticiones de nombres de dominio.
Otra gran baza es el control parental y los filtros de contenido. Servicios como CleanBrowsing, AdGuard DNS o OpenDNS FamilyShield permiten bloquear webs para adultos, filtrar categorías concretas (juegos, apuestas, redes sociales, etc.) o forzar la búsqueda segura en Google y YouTube sin instalar programas en cada dispositivo.
Como contras, hay que mencionar que algunos proveedores registran parte de tu actividad. Aunque prometan anonimato, la realidad es que no todos tienen la misma política de privacidad ni el mismo tiempo de retención de logs. Y, por supuesto, usar DNS de terceros no te hace totalmente anónimo: tu operador sigue viendo a qué IP te conectas.
También existen riesgos de seguridad si terminas usando servidores DNS fraudulentos o mal configurados. Un atacante puede montar un DNS trampa que responda con IP falsas y te lleve a webs clonadas para robar credenciales o datos bancarios, lo que se conoce como envenenamiento de caché o ataques de spoofing DNS. Por eso es importante elegir proveedores conocidos y confiables.
Tipos de DNS: públicos, privados, gratuitos, de pago…
A la hora de elegir, conviene distinguir varios tipos de servidores DNS. Por un lado están los DNS públicos, accesibles para cualquiera, generalmente ofrecidos por grandes empresas tecnológicas, organizaciones sin ánimo de lucro o proveedores de seguridad. Ejemplos son Google Public DNS, Cloudflare, Quad9, OpenDNS, AdGuard o CleanBrowsing.
En el lado opuesto se encuentran los DNS privados, usados normalmente en empresas para gestionar el acceso a recursos internos, redes corporativas o intranets. Estos no están abiertos al público y se configuran para que los empleados resuelvan tanto dominios públicos como nombres internos propios de la organización.
Otra distinción importante es entre DNS gratuitos y de pago. La mayoría de opciones domésticas que vas a usar en Windows son gratuitas, pero algunos servicios avanzados ofrecen versiones premium con más funciones: estadísticas detalladas, más filtros, perfiles personalizados, soporte técnico, mayor retención de logs o configuraciones multiusuario.
Por lo general, un DNS de pago orientado a empresa o administración suele ofrecer mejor soporte, más personalización y garantías de servicio (SLA). Para uso doméstico, sin embargo, los DNS gratuitos de proveedores conocidos suelen ser más que suficientes, siempre que elijas bien según lo que te interese: velocidad, seguridad, privacidad o control de contenidos.
Listado de DNS top para Windows
En Windows puedes usar sin problema los principales DNS públicos del mercado. Todos los que vas a ver a continuación son gratuitos y fáciles de configurar tanto en el propio sistema como a nivel de router, para que los use toda tu red.
Google Public DNS – 8.8.8.8 y 8.8.4.4
Google ofrece uno de los servicios DNS públicos más conocidos. Sus direcciones 8.8.8.8 y 8.8.4.4 son muy fáciles de recordar y cuentan con una infraestructura enorme de centros de datos repartidos a nivel global, lo que se traduce en muy buenas velocidades y estabilidad.
Para usarlo no tienes que registrarte ni instalar nada, simplemente configurar esas IP como DNS preferido y alternativo. Google asegura borrar la IP de origen en un plazo de unas 24-48 horas, aunque sí mantiene datos agregados y anónimos más tiempo para análisis internos y mejora del servicio.
Cloudflare DNS – 1.1.1.1 y 1.0.0.1
Cloudflare, uno de los grandes nombres en redes de distribución de contenidos (CDN), ofrece un DNS público con direcciones tan simples como 1.1.1.1 y 1.0.0.1. Está muy bien valorado por su rapidez y énfasis en la privacidad, con promesas de no vender datos y borrar registros en menos de 24 horas auditadas por terceros.
Es una opción especialmente interesante si juegas online o te importa mucho reducir ping inicial, ya que cuenta con más de 200 localizaciones repartidas por el mundo y soporte para tecnologías modernas como DNS-over-HTTPS y DNS-over-TLS. No incluye bloqueador de anuncios de serie, pero con una cuenta gratuita permite crear reglas para filtrar categorías de webs.
IBM Quad9 – 9.9.9.9 y 149.112.112.112
Quad9 es un proyecto impulsado por IBM, Global Cyber Alliance y otras organizaciones centrado en ofrecer un DNS muy seguro y respetuoso con la privacidad. Su IP más conocida es 9.9.9.9, acompañada del alternativo 149.112.112.112, e incluye listas negras con miles de dominios peligrosos.
Cada petición que haces se contrasta contra el motor de inteligencia IBM X-Force y otras 18 bases de datos de seguridad, lo que le permite bloquear de forma automática webs de malware, phishing o contenido fraudulento antes incluso de que carguen. Quad9 asegura no registrar las direcciones IP de los usuarios ni vender datos a terceros.
OpenDNS Home – 208.67.222.222 y 208.67.220.220
OpenDNS, propiedad de Cisco, combina rendimiento con muchas funciones de filtrado. En su variante Home gratuita puedes crear una cuenta y configurar perfiles con control parental, bloqueo de ciertas categorías de sitios y protección frente a dominios sospechosos.
Sus servidores principales para uso general son 208.67.222.222 y 208.67.220.220, pero también ofrece direcciones específicas como FamilyShield que ya vienen configuradas para bloquear contenido para adultos sin tener que tocar nada extra. A nivel empresa, OpenDNS gestiona centenares de miles de millones de peticiones diarias y presume de haber bloqueado millones de dominios maliciosos.
Verisign – 64.6.64.6 y 64.6.65.6
Verisign, conocida por gestionar dominios como .com o .net, también ofrece un DNS público. No es el más veloz del ranking, pero se caracteriza por su estabilidad, buena disponibilidad y una política de privacidad bastante conservadora. Sus IP principales son 64.6.64.6 y 64.6.65.6.
Este servicio no integra bloqueador de anuncios, aunque sí aplica medidas de protección frente a ciertos tipos de ataques y vulnerabilidades. Es una opción interesante si priorizas una respuesta sólida y predecible frente a la máxima velocidad.
FreeDNS – 37.235.1.174 y 37.235.1.177
FreeDNS es un servicio gratuito con servidores en Austria, Alemania, Estados Unidos y Singapur que ofrece una experiencia sencilla sin necesidad de registro. Sus direcciones más usadas son 37.235.1.174 y 37.235.1.177, aunque también dispone de otros nodos repartidos por varias ciudades.
La principal particularidad es que no guarda registros de actividad y no obliga a crear cuenta, pero a cambio no incluye filtros contra webs maliciosas, bots o phishing. Si optas por FreeDNS conviene que refuerces tu seguridad con otras capas como un buen antivirus y sentido común al navegar.
CleanBrowsing – DNS con control parental
CleanBrowsing está orientado a familias y centros educativos que buscan un control parental cómodo sin instalar software en cada dispositivo. Funciona únicamente a través de DNS, de modo que si lo configuras en tu router, todos los equipos de la casa heredarán esos filtros.
Cuenta con varios perfiles: uno familiar que bloquea contenido adulto y fuerza búsquedas seguras; otro más estricto enfocado solo a seguridad; y un tercero para bloquear de forma específica sitios con pornografía. Es compatible con cualquier sistema operativo y su configuración en Windows es igual que la de cualquier otro DNS público.
AdGuard DNS
AdGuard es conocido por sus bloqueadores de anuncios, y su servicio DNS no se queda atrás. Permite elegir entre distintos perfiles: uno sin filtros, otro que bloquea publicidad y rastreadores, y uno de protección familiar que añade bloqueo de contenido adulto y búsqueda segura.
Las IP más populares son 94.140.14.14 y 94.140.15.15 para el perfil con bloqueo de anuncios y trackers, pero también ofrece direcciones alternativas para quienes no quieren filtrado o buscan el modo familiar estricto. Es una opción muy útil si quieres reducir la publicidad intrusiva a nivel de red sin instalar extensiones en cada navegador.
Otros DNS recomendados
Además de los anteriores, existen muchos más DNS públicos que puedes probar en Windows según tus necesidades: Level3, WATCH, GreenTeamDNS, SafeDNS, OpenNIC, SmartViper, Dyn, Alternate DNS, Yandex DNS, UncensoredDNS, Hurricane Electric, puntCAT, Neustar, UltraDNS, UltraDNS Family, Norton ConnectSafe, Control D o Public DNS Server List, entre otros.
Cada uno tiene su enfoque: algunos priorizan el rendimiento, otros el filtrado de contenido, otros la resistencia a la censura o la privacidad. Lo ideal es que pruebes varios con herramientas de medición y te quedes con el que mejor resultado te dé en tu ciudad, tu operador y tu tipo de uso.
Herramientas para encontrar el DNS más rápido en tu red
No existe un «DNS perfecto» que sea el mejor para todo el mundo en cualquier lugar. La distancia a los servidores, el operador de Internet que tengas, la congestión de la red y otros factores influyen. Por eso lo sensato es usar programas que midan la velocidad real de distintos DNS desde tu propia conexión y, si sufres latencias o redes lentas, seguir guías para optimizar Windows 11 para redes lentas.
Entre las herramientas más recomendables están DNS Jumper, DNS Benchmark, NameBench o la plataforma online DNSPerf. Estas utilidades realizan una batería de pruebas contra docenas de servidores DNS y te muestran tiempos de respuesta, estabilidad y rendimiento medio para que puedas comparar.
Cuando elijas una de estas aplicaciones fíjate en varios detalles: que sea compatible con tu sistema (Windows, macOS, Linux), que sea fácil de manejar, que no consuma demasiados recursos, que tenga buena documentación y, si es de pago, que su precio tenga sentido para el uso que le vas a dar. Muchas cuentan con versiones gratuitas más que suficientes para un usuario doméstico.
Aplicaciones útiles para cambiar DNS en PC y móvil

Cambiar los DNS en Windows no es especialmente difícil, pero a veces resulta más cómodo tirar de programas que lo automatizan. En lugar de bucear entre menús, estas apps permiten seleccionar un servidor DNS de una lista, aplicar el cambio y probar la velocidad con apenas un par de clics.
DNS Jumper, por ejemplo, es una herramienta portátil para Windows con interfaz en español que detecta tus adaptadores de red, trae una amplia colección de DNS preconfigurados y puede buscar automáticamente cuál es el servidor más rápido para tu conexión concreta. No requiere instalación y puedes llevarla en un USB. También es recomendable auditar la conexión de red con herramientas especializadas para diagnosticar problemas más complejos.
En Android existen apps como DNS Changer, que permiten modificar los DNS de la conexión sin necesidad de root, protegerte mejor en redes WiFi públicas y probar diferentes servidores para mejorar ping o velocidad. Suelen incluir listas predefinidas con los principales DNS públicos para que no tengas que escribir IP a mano.
Otras herramientas como Blokada van un paso más allá y actúan casi como una VPN ligera, bloqueando anuncios, rastreadores y malware a nivel de red mediante el uso combinado de DNS filtrados y túneles cifrados. Nebulo, por su parte, implementa DNS-over-HTTPS y DNS-over-TLS para encapsular tus peticiones de nombres de dominio y evitar que sean espiadas o manipuladas.
Cómo ver qué DNS usa tu Windows ahora mismo
Antes de cambiar nada quizá te interese saber qué DNS está usando tu equipo en este momento. En Windows es muy sencillo: basta con abrir una consola (CMD) y escribir el comando ipconfig /all (uno de los comandos para diagnosticar problemas). Entre todos los datos que se muestran verás una línea «Servidores DNS» con una o varias direcciones IP.
Si te aparece algo tipo 192.168.1.1 o 192.168.0.1, probablemente estés utilizando como DNS la propia IP del router, que a su vez reenviará las peticiones a los DNS que tenga configurados tu operador. Si ves IP como 8.8.8.8 o 1.1.1.1, significa que alguien ya ha cambiado los DNS en el equipo o en el router anteriormente.
Cómo cambiar los DNS en Windows 10 y Windows 11
Modificar los DNS en Windows no es complicado si sigues los pasos con calma. Puedes hacerlo de varias formas: desde el panel de configuración, desde el Panel de control clásico o incluso por línea de comandos con CMD o PowerShell. Vamos a repasar los métodos más habituales.
Cambio de DNS desde la configuración de red en Windows 10
En Windows 10 la vía más visual consiste en entrar en el menú de Configuración > Red e Internet. Puedes acceder desde el icono del engranaje en el menú Inicio, desde el centro de notificaciones o escribiendo «Red e Internet» en la barra de búsqueda.
Una vez dentro, verás el estado de la red. En la parte derecha tienes un enlace llamado «Cambiar opciones del adaptador». Al pulsarlo se abrirá la ventana clásica de Conexiones de red del Panel de control, donde aparecen tus adaptadores WiFi, Ethernet, etc.
Haz clic derecho sobre el adaptador que te da conexión (por ejemplo, Ethernet o Wi-Fi) y selecciona «Propiedades». En la lista de elementos busca «Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)», selecciónalo y pulsa de nuevo en «Propiedades».
En la nueva ventana, en la parte inferior, activa la casilla de «Usar las siguientes direcciones de servidor DNS» e introduce en «Servidor DNS preferido» y «Servidor DNS alternativo» las IP del servicio que hayas elegido (por ejemplo 1.1.1.1 y 1.0.0.1 para Cloudflare). Marca, si quieres, «Validar configuración al salir», pulsa «Aceptar» y cierra todas las ventanas.
Cambiar DNS en Windows 11
En Windows 11 el camino es parecido, pero con algún cambio de nombre. Abre «Configuración» con la combinación Win + I y entra en Red e Internet. Desde ahí, ve a «Configuración de red avanzada», donde verás tus adaptadores y opciones relacionadas.
Dentro de ese apartado, pulsa en «Más opciones de adaptador de la red», que te llevará igual que antes a la ventana clásica de Conexiones de red. A partir de ahí, el proceso es calcado: botón derecho en tu WiFi o Ethernet, «Propiedades», doble clic en Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4), activar la opción de usar DNS manuales y escribir las direcciones que quieras usar.
Otra forma rápida es escribir «Ver conexiones de red» en el buscador de Windows 11 y saltar directamente a la misma ventana del Panel de control. En máquinas que cambian mucho de red puede ser interesante configurar el DNS en el adaptador para que se aplique a todas las conexiones que haga ese interfaz.
Cambiar DNS con CMD (netsh)
Si te manejas bien con la consola, el comando netsh (uno de los mejores comandos para diagnosticar problemas) te permite modificar los DNS sin tocar ventanas. Abre «Símbolo de sistema» como administrador (busca «cmd», botón derecho, «Ejecutar como administrador») y escribe primero:
netsh interface show interface
Con eso verás el nombre exacto de tus interfaces de red (por ejemplo «Ethernet», «Wi-Fi», etc.). Para fijar un DNS principal en IPv4 usarías un comando como:
netsh interface ipv4 set dnsservers «Nombre_red» static IP_DNS primary
Y para añadir un secundario:
netsh interface ipv4 add dnsservers «Nombre_red» IP_DNS index=2
Sustituye «Nombre_red» por el nombre real del adaptador e «IP_DNS» por la dirección del servidor que quieras. Cuando termines, conviene vaciar la caché DNS con ipconfig /flushdns para que las nuevas direcciones se empiecen a usar de inmediato.
Cambiar DNS con PowerShell
PowerShell ofrece otra vía muy rápida. Ábrelo como administrador (clic derecho sobre el menú Inicio y elige Windows PowerShell (Admin)) y ejecuta primero:
Get-DnsClientServerAddress
Así verás los adaptadores y los DNS que usan. Para cambiar las direcciones de un interfaz concreto, por ejemplo «Ethernet», puedes usar:
Set-DNSClientServerAddress «Ethernet» -ServerAddresses («8.8.8.8″,»8.8.4.4»)
De nuevo, sustituye por el nombre de tu adaptador y las IP que prefieras. Después borra la caché DNS con ipconfig /flushdns y listo. Es un método cómodo si sueles automatizar configuraciones o trabajar por scripts.
Cambiar los DNS en router, móviles y consolas
Además de configurarlos en Windows, puedes cambiar los DNS directamente en el router de tu casa. Eso hace que todas las conexiones de la red local (PC, móvil, tablet, Smart TV, consola…) usen esos servidores sin tener que tocar cada dispositivo por separado.
Para hacerlo, abre tu navegador y entra a la puerta de enlace del router, que suele ser 192.168.0.1, 192.168.1.1 o similar. Inicia sesión con el usuario y contraseña del equipo (a menudo «admin / admin» o las credenciales que indique la pegatina del propio router) y busca en los menús un apartado tipo «Configuración de Internet», «WAN» o directamente «DNS».
Ahí podrás sustituir las direcciones DNS automáticas de la operadora por las que quieras usar, ya sea 1.1.1.1 y 1.0.0.1, 8.8.8.8 y 8.8.4.4, o cualquier combinación. Tras guardar cambios, puede que el router se reinicie y, al volver, toda la red comenzará a usar los nuevos DNS.
En móviles también se pueden cambiar: en iOS desde Ajustes > Wi-Fi, entrando en la «i» de la red y modificando la sección de DNS para ponerlo en manual añadiendo servidores; en Android, manteniendo pulsada la red WiFi, eligiendo «Modificar red», desplegando las opciones avanzadas y pasando los ajustes de IP a «Estático» para poder editar DNS 1 y DNS 2.
Las consolas como PlayStation, Xbox o Nintendo Switch igualmente permiten introducir manualmente DNS primaria y secundaria en sus menús de red avanzada. Microsoft, por ejemplo, recomienda solo cambiar este ajuste si sabes qué servidores vas a usar y realmente te aporta mejoras de latencia o estabilidad.
Mejorar seguridad y privacidad extra: DNSCrypt y protocolos cifrados
Si quieres ir un paso más allá en seguridad, puedes usar tecnologías como DNSCrypt, DNS-over-HTTPS o DNS-over-TLS. Estos protocolos cifran las consultas DNS entre tu equipo y el servidor para que nadie en medio pueda espiar o modificar las respuestas.
DNSCrypt, por ejemplo, autentica las comunicaciones entre el cliente DNS y el resolutor y utiliza firmas criptográficas robustas para comprobar que la respuesta procede realmente del servidor que has elegido y que no ha sido alterada. Es independiente de empresas concretas y sus implementaciones suelen ser de código abierto y verificables.
Clientes como dnscrypt-proxy o herramientas gráficas tipo Simple DNSCrypt en Windows permiten elegir de una lista de resolutores compatibles, aplicar filtros locales (listas negras de anuncios, trackers o malware), forzar el uso de TCP o enrutar el tráfico por Tor, además de monitorizar en tiempo real qué dominios se están resolviendo en tu red.
Aun así, conviene tener claro que un protocolo cifrado para DNS no sustituye a una VPN completa: protege solo las peticiones de nombres de dominio, pero no oculta todo tu tráfico ni tu IP pública frente a las webs que visitas.
Monitorizar el resultado tras cambiar de DNS
Una vez que hayas cambiado los DNS en Windows o en tu router, lo sensato es dedicar unos días a observar cómo se comporta la conexión. Fíjate en si las páginas cargan más rápido, si se reducen los errores de resolución, si notas menos lag en juegos o si algún servicio deja de funcionar por filtros demasiado agresivos.
Puedes complementar esa observación subjetiva con pruebas más objetivas: lanzar test de velocidad, hacer pings a distintas webs, probar streaming en 4K o descargas pesadas. Si ves que con un DNS concreto pierdes rendimiento o hay más fallos, no te cortes y prueba otra opción de la lista, porque no todos los servidores rinden igual en todas las zonas ni con todos los operadores.
Cambiar de DNS en Windows es uno de esos ajustes que cuestan poco, son reversibles y pueden darte una mejora tangible en velocidad, seguridad y comodidad diaria, especialmente si aprovechas servicios con control parental, bloqueo de malware o protección extra de privacidad bien configurados.