Si llevas un tiempo leyendo sobre hardware, seguro que has visto el término Resizable BAR y te preguntas cuándo merece la pena activarlo. Es una función relativamente nueva en el mundo del gaming en PC que, bien configurada, puede darte unos cuantos FPS extra y mejorar la fluidez en títulos modernos… pero que también puede provocar problemas en equipos antiguos o mal preparados.
En los últimos años NVIDIA, AMD e Intel han ido añadiendo soporte a esta tecnología, pero no basta con activar una casilla en la BIOS y ya está: necesitas una combinación concreta de CPU, placa base, GPU, firmware y drivers. Además, no todos los juegos reaccionan igual, y ahí es donde entra la gran duda: ¿cuándo activar Resizable BAR y cuándo es mejor dejarlo desactivado o controlarlo por juego?
Qué es Resizable BAR y qué problema viene a solucionar
La tecnología Resizable BAR (Base Address Register redimensionable) es una característica avanzada del estándar PCI Express que permite que el procesador pueda ver y gestionar toda la memoria de la tarjeta gráfica (VRAM) de una sola vez, en lugar de acceder a ella en pequeños bloques.
De fábrica, en una configuración tradicional, la CPU solo puede direcionar 256 MB de memoria de la GPU por cada petición. Cuando un juego moderno necesita cargar texturas enormes, geometría compleja o montones de shaders, esa limitación obliga a hacer muchas solicitudes pequeñas seguidas, lo que genera cuellos de botella y añade latencia al flujo de datos.
Con Resizable BAR habilitado, esa restricción desaparece y la CPU puede acceder al frame buffer completo y a toda la VRAM disponible (por ejemplo, 8, 12 o incluso 24 GB en tarjetas de gama alta) en una sola operación, gestionando los datos de forma mucho más eficiente.
Esta misma idea se comercializa con nombres distintos según el fabricante: NVIDIA lo llama Resizable BAR y AMD lo bautiza como Smart Access Memory (SAM). Pero en el fondo, ambas tecnologías se apoyan en la misma opción del estándar PCIe.
Cómo mejora el rendimiento Resizable BAR en juegos y aplicaciones
En la práctica, permitir que la CPU tenga acceso completo e inmediato a la VRAM tiene un impacto directo en la forma en que los juegos cargan y procesan recursos. En lugar de ir “troceando” texturas y modelos en bloques de 256 MB, el sistema puede pedir grandes cantidades de datos de una vez.
Esto se nota sobre todo en títulos exigentes, con mundos abiertos y cargas masivas de texturas de alta resolución, donde las operaciones de transferencia de texturas, shaders y geometría son constantes. Al no acumularse tantas peticiones en cola, se reduce la latencia de acceso y disminuyen los tirones provocados por la carga desigual de recursos.
NVIDIA habla de mejoras de hasta un 12-15% en algunos juegos bien optimizados para Resizable BAR. HP, por su parte, señala incrementos de rendimiento en gaming y creatividad de hasta aproximadamente un 15% en títulos compatibles, especialmente en lo que respecta a los mínimos de FPS y a la estabilidad de la tasa de fotogramas.
En el día a día, esto se traduce en tiempos de carga algo más rápidos, menos pop-in de texturas, mejor calidad percibida y una fluidez más constante. También puede ayudar en aplicaciones profesionales: desplazamiento más suave en líneas de tiempo de vídeo, mejor respuesta de visores 3D y menos parones al trabajar con archivos pesados.
Smart Access Memory (AMD) y Resizable BAR (NVIDIA): misma idea, distinto nombre
Tanto AMD como NVIDIA han abrazado esta característica del estándar PCIe, aunque cada uno la envuelve con su propio marketing. En tarjetas Radeon RX 6000 y posteriores, AMD la denomina Smart Access Memory (SAM), mientras que en las GeForce RTX 30 y sucesoras NVIDIA habla de Resizable BAR sin más adornos.
Desde el punto de vista técnico, SAM no es otra cosa que Resizable BAR puesto a punto por AMD. La implementación difiere ligeramente en la forma de integrarlo en el driver y en la BIOS, pero el principio es idéntico: permitir que la CPU pueda mapear por completo la memoria de vídeo y romper el límite clásico de los 256 MB.
Intel también se ha sumado con sus tarjetas Intel Arc, que soportan Resizable BAR de forma nativa y, de hecho, dependen bastante de esta función para rendir al nivel esperado. En Arc, desactivar Resizable BAR puede implicar bajones de rendimiento muy marcados.
Lo importante para el usuario es que, al margen del nombre, todas estas implementaciones se apoyan en la misma opción del PCIe, así que los requisitos básicos y los posibles problemas de compatibilidad son muy parecidos entre marcas.
Requisitos de hardware para activar Resizable BAR con garantías
Antes de pensar en activarlo, hay que asegurarse de que el equipo cumple varios requisitos, porque no basta con tener una GPU moderna. Es una cadena: si un eslabón falla (CPU, placa, BIOS, VBIOS o drivers), la función no se habilitará correctamente.
En el lado del procesador, NVIDIA ha confirmado que los AMD Ryzen 5000 (Zen 3) y los Intel Core de 10.ª y 11.ª generación son compatibles. HP amplía el abanico y habla de soporte general en Intel Core de 10.ª generación en adelante y AMD Ryzen 3000 y posteriores, especialmente en sus equipos OMEN de sobremesa y portátil.
Respecto a la GPU, el mínimo razonable pasa por contar con NVIDIA GeForce RTX serie 30 o superior, AMD Radeon RX 6000 o más reciente, o cualquier Intel Arc. En el caso de NVIDIA, la RTX 3060 de sobremesa ya salió de fábrica con una VBIOS compatible, mientras que las RTX 3060 Ti, 3070, 3080 y 3090 suelen requerir actualización de firmware.
La placa base debe incluir soporte UEFI y compatibilidad explícita con Resizable BAR. En el ecosistema AMD, los chipsets de las series 400 y 500 son los habituales; en Intel, se mencionan placas con chipsets Z490, H470, B460, H410 y modelos modernos para CPUs de 11.ª generación o posteriores, siempre con BIOS preparada.
Además de eso, conviene que la plataforma ofrezca al menos PCIe 3.0 (mejor PCIe 4.0) y una BIOS UEFI actualizada que incluya las opciones “Above 4G Decoding” y “Resizable BAR” o equivalentes. Sin estas piezas en su sitio, la función no se activará aunque la GPU lo soporte.
Compatibilidad en equipos preconfigurados: el caso de HP OMEN
Muchos fabricantes de PCs gaming ya venden sus equipos con todo listo para exprimir esta función. HP, por ejemplo, incorpora soporte para Resizable BAR en sus sobremesas OMEN 45L y otros modelos de gama alta con GPUs potentes como las:
- NVIDIA GeForce RTX 4090, 4080 SUPER, 4070 Ti y 4070
- NVIDIA GeForce RTX 4060 Ti de 16 GB GDDR6
- AMD Radeon RX 7900 XTX y RX 7600
En el terreno portátil, muchas laptops HP OMEN equipadas con RTX 4090, 4080, 4070 o 4060 Laptop GPU también están preparadas para usar Resizable BAR, siempre que el BIOS y los drivers estén actualizados. Para modelos más antiguos de OMEN 16, HP recomienda revisar la documentación específica de BIOS para confirmar si se ha añadido el soporte.
En estos sistemas preconfigurados, el fabricante suele entregar el equipo con BIOS, VBIOS y controladores alineados, así que el usuario solo tiene que verificar que la opción está activa y que el sistema corre en modo UEFI con particiones GPT.
Este tipo de PCs ya vienen diseñados con gestión térmica, flujo de aire y fuentes de alimentación pensadas para exprimir componentes de gama alta, por lo que son buenos candidatos para activar Resizable BAR sin miedo a cuellos de botella inesperados.
Comprobar si tu sistema está preparado: UEFI, GPT y modo de instalación
Uno de los puntos que más confusión genera es que Resizable BAR exige que Windows esté instalado en modo UEFI con particiones GPT. Si montaste tu PC hace años usando modo Legacy (CSM) y tabla MBR, tocará hacer cambios profundos si quieres utilizar esta función.
Para comprobar en qué modo está tu instalación de Windows, puedes usar la herramienta de información del sistema:
- Pulsa Windows + R, escribe “msinfo32” y dale a Intro.
- En la ventana que se abre, busca el campo “Modo de BIOS”.
- Si ves “UEFI”, vas bien; si aparece “Legacy” o “Heredado”, tu instalación no está preparada.
Después, conviene revisar el tipo de partición del disco donde tienes instalado el sistema:
- Haz clic derecho en el botón de Inicio y abre “Administración de discos”.
- Localiza el disco que contiene la unidad C: y entra en sus Propiedades (clic derecho sobre el número de disco).
- En la pestaña “Volúmenes”, mira el campo “Estilo de partición”.
- Debe indicar “Tabla de particiones GUID (GPT)” para ser compatible con UEFI y Resizable BAR.
Si tu sistema está en Legacy/MBR, no podrás simplemente activar Resizable BAR en BIOS y listo. Necesitarás migrar a UEFI y GPT, lo que normalmente implica reinstalar Windows (o hacer una conversión cuidadosa con herramientas específicas), algo que a muchos usuarios les echa para atrás y retrasa la adopción de esta función.
Cómo habilitar Resizable BAR en la BIOS paso a paso
Una vez confirmado que tu instalación es UEFI/GPT y que tu hardware lo soporta, el siguiente paso es activar Resizable BAR en la BIOS o UEFI de la placa base. El nombre exacto de las opciones puede variar según fabricante, pero el flujo general es muy parecido.
En placas modernas (por ejemplo, una ASUS TUF GAMING X570-PLUS (WI-FI) o similares), el procedimiento suele ser:
- Reinicia el PC y entra en BIOS pulsando Supr, F2, F10 o la tecla indicada por el fabricante.
- En el modo EZ o avanzado, localiza el icono o menú de “Resizable BAR” o “Re-Size BAR Support”.
- Activa la opción (Enabled/On) y, si aparece, verifica también que “Above 4G Decoding” esté en Enabled.
- Pulsa F10, guarda los cambios y deja que el sistema se reinicie.
Algunos equipos OEM como los HP OMEN requieren que navegues primero a la pestaña “Advanced” o “Opciones del sistema/PCIe Settings”, donde encontrarás las opciones de Resizable BAR y, en el caso de GPUs AMD, Smart Access Memory.
En placas ASUS, MSI, GIGABYTE o similares, si no ves estas opciones, es muy probable que tengas que actualizar la BIOS a una versión más reciente. Cada fabricante detalla el procedimiento en su web, normalmente mediante utilidades propias o actualización desde el propio menú UEFI.
Actualizar VBIOS y drivers de la GPU: el otro eslabón clave

Incluso con la BIOS de la placa preparada, la tarjeta gráfica necesita un firmware (VBIOS) compatible para que Resizable BAR pueda activarse. NVIDIA, por ejemplo, lanzó actualizaciones específicas para casi toda la serie GeForce RTX 30.
En el caso de la RTX 3060 de sobremesa, el soporte viene de fábrica, pero en modelos como RTX 3060 Ti, 3070, 3080 o 3090 suele ser obligatorio flashear una VBIOS nueva, ya sea a través de herramientas oficiales de NVIDIA (para Founders Edition) o mediante utilidades provistas por ensambladores como ASUS, MSI, GIGABYTE, EVGA, Zotac, Palit, etc.
Cada fabricante mantiene en su web una sección de drivers y utilidades donde se listan las actualizaciones de VBIOS. Lo normal es seleccionar tu modelo concreto de GPU y descargar una herramienta específica de actualización. Es muy importante no instalar VBIOS de otra marca o modelo, ni usar el firmware de una Founders Edition en una tarjeta personalizada.
Además del firmware, es obligatorio contar con unos drivers de GPU relativamente recientes. NVIDIA, por ejemplo, requiere como mínimo la versión GeForce Game Ready Driver 465.89 WHQL o posterior para activar Resizable BAR en RTX 30. AMD y Intel siguen una lógica similar: si tus controladores tienen unos cuantos años, actualiza antes de tocar nada.
El fabricante ASUS, por ejemplo, recuerda que la compatibilidad con Resizable BAR requiere la alineación de tres elementos: BIOS de placa base, VBIOS de GPU y drivers. Si alguno de los tres se queda atrás, la función no se habilitará aunque el resto esté al día.
Comprobar si Resizable BAR está activado: NVIDIA, AMD y GPU-Z
Una vez hecho todo el trabajo de BIOS, VBIOS y drivers, toca verificar si la función está realmente activa. No basta con fiarse de que “debería estarlo”: es mejor comprobarlo en las herramientas adecuadas, porque un detalle mal configurado puede anular la función sin que te des cuenta.
En tarjetas NVIDIA puedes usar el propio Panel de control de NVIDIA para verlo:
- Haz clic derecho en el escritorio y abre “Panel de control de NVIDIA”.
- En el menú superior, entra en “Ayuda” y pulsa en “Información del sistema”.
- En la ventana que se abre, busca la línea “Resizable BAR” y comprueba si indica “Sí” (o Enabled).
En GPU AMD, el control se realiza desde el software AMD: Adrenalin Edition:
- Abre AMD Software y entra en el icono de Configuración (rueda dentada).
- Ve a la pestaña “Gráficos” y localiza la opción Smart Access Memory.
- Comprueba si aparece como activada; si no lo está, revisa requisitos o BIOS.
Como método universal, puedes usar la utilidad GPU-Z de TechPowerUp:
- Descarga y ejecuta GPU-Z como administrador.
- En la ventana principal, busca el campo “Resizable BAR”.
- Si está bien configurado, debe mostrar “Enabled” o equivalente.
Si en cualquiera de estos métodos aparece “No” o “Disabled”, toca revisar: puede faltar una actualización de BIOS, VBIOS o drivers, o tener el CSM activado en la placa, lo que deshabilita por completo la función.
Cuándo merece la pena activar Resizable BAR (y cuándo no)
Con la llegada de GPUs como las NVIDIA Blackwell 5000 y los últimos juegos AAA de 2024-2025, muchos usuarios se preguntan si no sería mejor dejar Resizable BAR siempre activado de forma global. Los benchmarks más recientes muestran algo bastante claro: en la mayoría de títulos modernos, especialmente los que saturan VRAM y ancho de banda, los mínimos del 1% mejoran notablemente con la función activa.
Es decir, aunque el promedio de FPS no suba demasiado, las caídas bruscas se suavizan y la experiencia general se siente más estable. Esto es clave en shooters competitivos, mundos abiertos y juegos con streaming de texturas agresivo, donde esos tirones puntuales pueden marcar la diferencia.
Sin embargo, sigue habiendo títulos antiguos o poco optimizados que pueden rendir algo peor con Resizable BAR activado, o incluso presentar pequeños problemas de compatibilidad. En estos casos, algunos usuarios optan por desactivarlo para juegos concretos mediante herramientas como NVIDIA Profile Inspector o mediante la configuración por título en AMD Software.
Desde un punto de vista práctico, la mayoría de configuraciones actuales de gama media y alta obtienen un beneficio neto positivo al tener Resizable BAR activo por defecto, sobre todo si juegas principalmente a títulos recientes. Si mantienes una biblioteca grande de juegos antiguos, conviene probar caso por caso y, si detectas una degradación clara, desactivarlo solo para ese juego.
Lo que sí es importante es no intentar forzar esta opción en sistemas que claramente no cumplen los requisitos (instalaciones Legacy, GPUs viejas, placas sin soporte), porque no vas a ganar nada y puedes acabar con inestabilidades o con una falsa sensación de mejora.
Configurar Resizable BAR por juego con NVIDIA Profile Inspector
En entornos NVIDIA avanzados puedes afinar aún más el comportamiento de Resizable BAR usando la herramienta NVIDIA Profile Inspector, muy popular entre entusiastas para editar perfiles específicos de cada título.
El proceso típico de ajuste por juego suele ser el siguiente:
- Descarga NVIDIA Profile Inspector desde su repositorio oficial y ejecútalo como administrador.
- En el desplegable de perfiles, selecciona el juego concreto que quieras modificar.
- En la sección “Common”, localiza las opciones “rBAR Features” y “rBAR Options” y actívalas o ajústalas al perfil recomendado.
- Si aparece “rBAR Size Limit”, puedes dejar el valor por defecto (por ejemplo, 0x0000000400000000) salvo indicación específica de una guía de optimización.
- Guarda los cambios y, si es necesario, reinicia el sistema antes de probar el juego.
Esta estrategia te permite mantener Resizable BAR habilitado a nivel global, pero limitarlo o desactivarlo en títulos problemáticos, aprovechando el beneficio allí donde realmente compensa. Es especialmente útil ahora que muchos jugadores están probando a activarlo “globalmente” para ver cómo se comportan sus bibliotecas completas de juegos.
En el caso de AMD, un enfoque parecido se realiza desde el propio AMD Software, creando o editando perfiles por juego y activando o desactivando SAM según el título responda mejor o peor con la función en marcha.
Solución de problemas habituales al activar Resizable BAR
Como cualquier función avanzada de hardware, Resizable BAR puede dar guerra si algún elemento de la cadena está desactualizado o mal configurado. Los fabricantes recopilan varias preguntas frecuentes que suelen repetirse entre los usuarios.
Uno de los problemas más comunes es que, pese a que la placa base y la GPU declaran soporte, Resizable BAR no funciona o no aparece como habilitado. En estos casos, las recomendaciones básicas son:
- Actualizar la BIOS de la placa base a la última versión disponible.
- Flashear la VBIOS de la GPU si el ensamblador ha publicado una versión compatible.
- Instalar los drivers gráficos más recientes desde la web oficial de NVIDIA, AMD o Intel.
Otra duda frecuente se refiere a la opción “Launch CSM” o “Iniciar CSM” en BIOS. Para que Resizable BAR funcione, el modo CSM debe estar desactivado, es decir, el sistema debe arrancar en UEFI puro. Si CSM está activado, la función queda anulada.
También puede ocurrir que, tras habilitarla, notes cierta degradación de rendimiento o inestabilidad en juegos concretos. En ese caso, conviene:
- Ver si hay parches o actualizaciones del juego que mejoren la compatibilidad.
- Desactivarla solo para ese título mediante NVIDIA Profile Inspector o el panel de AMD.
- Verificar que la fuente de alimentación, el gestor de energía y las temperaturas del sistema sean correctas.
Si el equipo se vuelve inestable de forma general (pantallazos, cuelgues frecuentes), es recomendable restaurar la BIOS a valores por defecto, comprobar la estabilidad sin Resizable BAR y, una vez todo vuelva a la normalidad, rehacer el proceso paso a paso, revisando cuidadosamente cada cambio.
Resizable BAR más allá del gaming: ventajas en tareas creativas
Aunque el marketing se centra en los juegos, Resizable BAR también aporta beneficios a creadores y profesionales que trabajan con aplicaciones muy dependientes de la GPU. Al mejorar el flujo de datos CPU-GPU, ciertas tareas se vuelven más ágiles.
Usuarios de edición de vídeo notan un desplazamiento más fluido en la línea de tiempo en herramientas como Adobe Premiere Pro cuando trabajan con múltiples pistas y efectos pesados, ya que la GPU puede cargar y gestionar grandes bloques de datos con menos esperas.
En el terreno 3D, artistas que usan Blender, Maya o Unreal Engine aprecian mejor rendimiento en el viewport y menos parones al cargar escenas voluminosas con mucha geometría, texturas en alta resolución y efectos complejos.
Para streamers y usuarios que codifican vídeo en tiempo real, el hecho de que la CPU pueda coordinar mejor las solicitudes de datos hacia la GPU ayuda a reducir pequeñas latencias y microcortes, sobre todo en combinaciones donde el mismo equipo se usa para jugar y emitir simultáneamente.
Incluso en edición fotográfica y manejo de ficheros RAW muy pesados, el acceso más directo a la VRAM puede contribuir a un zoom y desplazamiento más suave en imágenes grandes, especialmente cuando se usan herramientas que aprovechan la aceleración por GPU.
Buenas prácticas para exprimir Resizable BAR con estabilidad
Para que Resizable BAR sea un aliado y no un quebradero de cabeza, conviene seguir algunas pautas de mantenimiento y configuración que ayudan a evitar sorpresas con el paso del tiempo.
La primera es mantener una política razonable de actualizaciones: drivers de GPU al día (al menos mensualmente), BIOS de placa al menos cada cierto tiempo si el fabricante corrige problemas, y drivers de chipset actualizados cuando el fabricante de la plataforma (AMD, Intel) publique versiones importantes.
Además, conviene vigilar temperaturas y estabilidad tras cualquier cambio en BIOS o firmware. Unos minutos de pruebas de estrés o benchmarks rápidos después de habilitar Resizable BAR ayudan a detectar problemas antes de que aparezcan en medio de una partida o un proyecto importante.
En equipos que arrastran muchos años de actualizaciones de drivers, a veces es buena idea hacer una instalación limpia usando herramientas como DDU (Display Driver Uninstaller) antes de instalar la última versión del driver de GPU. Así mismo, puedes consultar guías para optimizar el arranque y maximizar la estabilidad.
Por último, para maximizar el beneficio real de la función, ayuda acompañarla de un almacenamiento rápido (SSD NVMe), suficiente memoria RAM (16 GB como base, 32 GB ideal) y módulos de RAM rápidos (DDR4 rápida o DDR5), además de mantener Windows razonablemente actualizado para aprovechar optimizaciones recientes.
Activar Resizable BAR en un equipo moderno y bien configurado suele convertirse en una mejora gratuita que aporta fluidez y mejor respuesta en juegos y aplicaciones creativas, siempre que se respeten los requisitos de hardware, se actualicen BIOS, VBIOS y drivers, y se controle su efecto por juego cuando haga falta. Con un poco de mimo en la configuración, se convierte en una de esas funciones que una vez activas cuesta renunciar a ellas.