Ver el consumo energético por app en Windows 11

  • Windows 11 permite analizar el uso de batería por aplicación desde Configuración y el Administrador de tareas.
  • Las columnas de uso y tendencia de energía ayudan a detectar apps con consumo constante o picos puntuales.
  • Ajustar la actividad en segundo plano, los tiempos de pantalla y suspensión mejora notablemente la autonomía.
  • Limpiar apps innecesarias y gestionar el inicio automático reduce procesos activos y gasto energético global.

Ver consumo energético

Si usas un portátil con Windows 11 a diario, seguro que en más de una ocasión te has preguntado por qué la batería se esfuma mucho antes de lo previsto. Muchas veces el problema no es la batería en sí, sino las aplicaciones que se quedan trabajando en segundo plano y disparan el consumo de energía sin que te des cuenta.

La buena noticia es que Windows 11 incluye varias herramientas para que puedas ver el consumo energético por app, detectar las que más gastan y tomar medidas para alargar la autonomía. No hace falta ser un experto: con un par de ajustes en Configuración y usando bien el Administrador de tareas puedes rascar fácilmente un buen puñado de minutos (o incluso horas) extra.

Por qué es importante controlar el consumo energético por aplicación

En los últimos años, los portátiles con Windows han mejorado bastante en autonomía, pero eso no quita que, si tienes varias apps pesadas abiertas, la batería pueda caer en picado en muy poco tiempo. Aplicaciones como navegadores con muchas pestañas, juegos, editores de vídeo o programas que se mantienen activos en segundo plano suelen ser los grandes culpables.

Cuando una app consume demasiada energía, normalmente es porque está tirando fuerte de la CPU, de la GPU o está generando mucha actividad en segundo plano. Es decir, puede estar procesando datos constantemente, mostrando gráficos complejos o sincronizando información con la nube aunque no la estés usando.

Para que te hagas una idea, en un portátil que debería aguantar unas 6 horas de uso normal, trabajar continuamente con varias aplicaciones catalogadas como de consumo “Muy alto” puede reducir la autonomía a apenas dos horas. Y si encima las dejas minimizadas en lugar de cerrarlas, la batería se seguirá drenando sin que lo notes.

Por eso es clave aprender a usar las herramientas de Windows 11 que te muestran qué apps están gastando más batería y cómo lo hacen (en primer plano o en segundo plano). Con esa información en la mano, puedes decidir qué cerrar, qué limitar y qué desinstalar, y de paso entender mejor el comportamiento de tu equipo.

Ver el consumo de energía por app desde la Configuración de Windows 11

Ver el consumo energético por app en Windows 11

Windows 11 incluye dentro de la app de Configuración una sección específica que te permite consultar el uso de batería detallado por aplicación, con historial y porcentajes. Es una forma muy visual de ver qué programas se están comiendo la batería a lo largo del tiempo.

Para acceder a estos datos, lo primero es abrir Configuración. Puedes hacerlo haciendo clic en el menú Inicio y tocando en el icono del engranaje, o directamente pulsando Windows + I en el teclado. Esta combinación abre al instante la ventana de Configuración, sin necesidad de buscar nada.

Una vez dentro, en la barra lateral izquierda, entra en el apartado Sistema, donde se agrupan las opciones principales del equipo. En el panel derecho verás varias secciones; la que nos interesa es “Energía y batería”, desde la que se controla todo lo relacionado con consumo, modos de energía y autonomía.

Dentro de “Energía y batería” encontrarás una sub-sección llamada “Uso de batería”. Al hacer clic sobre ella se desplegará un gráfico con la evolución de la batería y, un poco más abajo, la parte clave: el listado de “Uso de batería por aplicación”. Ahí es donde Windows 11 muestra, app por app, el porcentaje de batería que ha consumido.

En la esquina superior del gráfico puedes elegir el periodo que quieres analizar, normalmente entre “Últimas 24 horas” o “Últimos 7 días”. De esta forma, puedes ver si el problema es puntual (algo que has usado mucho hoy) o si hay alguna aplicación que lleva días chupando energía sin parar.

Cómo interpretar el listado “Uso de batería por aplicación”

En la parte de “Uso de batería por aplicación”, Windows 11 te muestra todas las apps y programas que han consumido batería en el periodo seleccionado, junto a su porcentaje de uso. Cuanto mayor sea el porcentaje, más impacto ha tenido esa aplicación en la autonomía durante ese tiempo.

Debajo del nombre de cada aplicación verás más detalle desglosado en dos apartados: “En uso” y “En segundo plano”. “En uso” se refiere al tiempo en el que has tenido la app abierta y activa en pantalla, mientras que “En segundo plano” indica lo que ha gastado mientras estaba minimizada o sin que interactuaras con ella.

Este desglose resulta muy útil porque te permite descubrir esas aplicaciones que apenas abres pero que se mantienen en segundo plano consumiendo energía. Por ejemplo, un servicio de almacenamiento en la nube, una app de mensajería o un cliente de correo pueden estar sincronizando datos continuamente y mermando la batería sin que lo notes.

En la esquina superior derecha del listado verás un desplegable con la opción “Ordenar por”. Ahí puedes elegir entre ordenar por “Uso total”, “En uso”, “En segundo plano” o “Nombre”. Si seleccionas “Uso total” verás primero las apps que más batería han gastado de forma global; si eliges “En segundo plano”, subirán arriba aquellas que más consumen sin estar activas.

Jugar con este orden te ayuda a localizar rápidamente las aplicaciones que más te interesan controlar, ya sea porque se te van de las manos en primer plano o porque se quedan activas cuando no las necesitas. Así puedes ir tomando decisiones con criterio sobre qué hacer con cada una.

Limitar la actividad en segundo plano de las apps que más gastan

Si detectas una aplicación que aparece con un alto porcentaje de uso en segundo plano, tienes la opción de restringir su ejecución en segundo plano para que deje de gastar batería cuando no la estés utilizando. Esto es especialmente interesante para apps que no necesitas que estén siempre conectadas.

Para cambiar este comportamiento, busca la aplicación conflictiva en el listado de “Uso de batería por aplicación” y haz clic en los tres puntos situados a la derecha de su nombre. Se desplegará un pequeño menú en el que debes seleccionar la opción “Administrar actividad en segundo plano”.

Al hacerlo, Windows 11 te llevará a la página de configuración de esa aplicación concreta. Dentro de esa pantalla verás un apartado llamado “Permitir que esta aplicación se ejecute en segundo plano”, con un menú desplegable. Desde ahí puedes elegir entre permitir siempre, permitir con ciertas restricciones o directamente seleccionar “Nunca”.

Si escoges la opción de que nunca se ejecute en segundo plano, la app dejará de consumir batería cuando no la tengas abierta en primer plano. Eso sí, ten en cuenta que puede dejar de recibir notificaciones o dejar de sincronizar datos de forma automática, así que conviene usar esta función con cabeza y valorar si te compensa.

Este tipo de ajuste es ideal para aplicaciones que quieres seguir usando de vez en cuando, pero no necesitas que estén todo el rato trabajando a tus espaldas. Eliminando parte de esa actividad silenciosa se puede ganar bastante autonomía, sobre todo si sueles moverte con el portátil sin cargarlo.

Desinstalar apps que no utilizas para evitar consumo innecesario

Otro punto clave para cuidar la batería es hacer limpieza de software. Si ves en la lista de uso de batería programas que apenas usas, o que ni recuerdas haber instalado, una buena idea es desinstalarlos por completo para que no sigan consumiendo energía ni recursos.

Para ello, vuelve a la app de Configuración, entra en “Aplicaciones” y luego en “Aplicaciones instaladas”. En esa sección verás una lista con todo el software que tienes en el equipo. Puedes usar el cuadro de búsqueda para localizar una app concreta o ir revisando una por una.

Cuando localices una aplicación que quieras eliminar, haz clic en los tres puntos situados a la derecha de su nombre y elige la opción “Desinstalar”. El sistema te mostrará una ventana de confirmación; vuelve a seleccionar “Desinstalar” y espera a que el proceso termine.

Al desinstalar programas que ya no tienen sentido para ti, reduces no solo el consumo de energía potencial en segundo plano, sino también el uso de espacio en disco y la carga general del sistema. Es una pequeña puesta a punto que viene bien tanto para la batería como para el rendimiento.

Conviene revisar de vez en cuando esta lista, sobre todo si sueles probar software nuevo con frecuencia. Cuantas menos apps innecesarias tengas instaladas, más fácil será controlar qué está gastando recursos realmente y mantener el equipo más ágil.

Controlar el consumo de energía con el Administrador de tareas

Además de los datos históricos de Configuración, Windows 11 te ofrece otra herramienta muy potente: el Administrador de tareas. Con él puedes ver en tiempo real qué procesos y aplicaciones están usando más energía en cada momento y reaccionar al instante si algo se dispara.

Hay varias formas de abrir el Administrador de tareas. Una de las más rápidas es pulsar la combinación Ctrl + Shift + Esc en el teclado. También puedes hacer clic derecho sobre la barra de tareas y escoger la opción “Administrador de tareas”, o escribir “Administrador de tareas” en el buscador de Windows y abrirlo desde ahí.

Si al abrirlo ves una versión simplificada, pulsa en “Más detalles” para expandir la ventana y acceder a todas las pestañas y columnas disponibles. En la parte superior encontrarás secciones como Procesos, Rendimiento, Historial de aplicaciones, etc., donde se organiza la información.

En la pestaña “Procesos” es donde vas a poder ver en qué se está gastando la energía en ese mismo instante. Para ello, sitúate sobre la fila de encabezados de columnas (donde pone “Nombre”, “Estado”, “CPU”, “Memoria”…) y haz clic derecho. En el menú contextual, activa las columnas “Uso de energía” y “Tendencia de uso de energía”.

Una vez habilitadas, el Administrador de tareas añadirá estas columnas a la tabla principal, mostrando para cada aplicación una valoración de su consumo energético actual y su comportamiento a lo largo del tiempo reciente. Es una forma muy visual de detectar qué procesos son más tragones.

Qué significan las columnas “Uso de energía” y “Tendencia de uso de energía”

Ver el consumo energético por app en Windows 11

La columna “Uso de energía” muestra una estimación del consumo energético actual de cada aplicación, usando categorías como Muy bajo, Bajo, Moderado, Alto o Muy alto. No te da un número exacto en vatios, pero sí una referencia clara de qué programas están teniendo un impacto notable en la batería en cada momento.

Si ves una app etiquetada como “Muy alto”, es una señal de que está ejerciendo mucha presión sobre la CPU o la GPU, o está realizando operaciones intensivas que reducen con rapidez la autonomía. Es típica esta etiqueta en juegos, editores de vídeo, software de renderizado o aplicaciones que realizan cálculos complejos.

En paralelo, la columna “Tendencia de uso de energía” tiene un papel muy interesante: indica si ese consumo elevado es algo puntual o si se mantiene de forma constante en el tiempo. Gracias a esta tendencia puedes distinguir entre programas que solo provocan picos breves y aquellos que están devorando energía de manera sostenida.

Por ejemplo, un navegador puede marcar consumo Alto mientras cargas una página pesada, pero luego volver a Muy bajo si lo dejas quieto; en cambio, un juego 3D o un editor de vídeo seguramente sigan marcando “Muy alto” tanto en uso actual como en tendencia mientras los tengas abiertos.

Esta diferencia es crucial a la hora de tomar decisiones: a veces no pasa nada por tener un pico corto de consumo, pero si una aplicación se mantiene en “Muy alto” durante mucho tiempo, la batería se va a resentir de verdad. Ahí es donde compensa valorar si puedes cerrar la app o reducir su carga de trabajo.

Qué implica que una app tenga un consumo de energía “Muy alto”

Cuando el Administrador de tareas marca una aplicación como de consumo “Muy alto”, básicamente te está avisando de que esa app está recortando de forma notable las horas que puedes usar el portátil sin enchufarlo. No es un aviso de error, pero sí una señal de que el gasto energético está en niveles muy elevados.

Esto suele ocurrir por tres grandes motivos: un uso intenso de la CPU (por ejemplo, procesos de edición o compresión), un uso continuo de la GPU (sobre todo en juegos y aplicaciones gráficas) y una actividad fuerte en segundo plano, como sincronizaciones masivas, escaneos o cálculos constantes.

En un caso extremo, si tu equipo suele ofrecer unas 6 horas de autonomía con un uso ligero, mantener varias aplicaciones en estado de consumo “Muy alto” puede recortar esa duración a apenas 2 horas. Es decir, puedes perder más de la mitad de tu tiempo de trabajo solo por tener ciertos programas activos.

Por eso, cada vez que veas este indicador conviene preguntarte si realmente necesitas esa aplicación funcionando a tope en ese momento. Si no es imprescindible, cerrarla o reducir su carga de trabajo puede marcar una gran diferencia en lo que aguanta la batería.

Ten en cuenta además que, aunque el portátil esté enchufado, un consumo energético muy alto implica más calor y más desgaste de los componentes, así que también es interesante controlar estos picos por salud general del equipo.

Cómo actuar desde el Administrador de tareas para reducir el consumo

Una de las ventajas del Administrador de tareas es que no solo te muestra información, sino que también te permite cerrar al momento las aplicaciones que estén consumiendo demasiada energía. Es una medida directa cuando necesitas ganar algo de batería de forma urgente.

Si detectas un programa con consumo Alto o Muy alto que no necesitas, selecciónalo en la lista de la pestaña “Procesos” y pulsa el botón “Finalizar tarea” en la esquina inferior derecha de la ventana. Esto forzará el cierre inmediato de la aplicación y detendrá su gasto de recursos.

Debes usar esta opción con algo de cuidado, ya que si fuerzas el cierre de una app podrías perder datos no guardados. Es mejor intentar cerrar las aplicaciones de manera normal primero (desde su propia ventana) y usar “Finalizar tarea” solo cuando se quedan colgadas o no responden.

Además de cerrar procesos manualmente, el Administrador de tareas te sirve para ir observando patrones: por ejemplo, si cada vez que abres cierto programa el consumo se dispara, quizá te convenga cambiar la forma en que lo utilizas o buscar una alternativa más ligera.

Combinando la información en tiempo real del Administrador de tareas con el historial de “Uso de batería” de Configuración, puedes lograr un control bastante fino sobre qué está gastando tu batería ahora mismo y qué la ha estado gastando en los últimos días.

Ajustes de energía, pantalla y suspensión para ahorrar batería

Además de identificar apps tragonas, merece la pena revisar la configuración general de energía de Windows 11. Microsoft ha ido actualizando los valores predeterminados para reducir el consumo cuando el dispositivo está inactivo, apagando la pantalla antes y acortando los tiempos de suspensión en muchos equipos.

Para revisar estos ajustes, entra en Inicio > Configuración > Sistema > Inicio/Apagado & pantalla, suspensión & tiempos de espera de hibernación. Desde ahí puedes indicar cuánto tiempo quieres que espere el dispositivo antes de apagar la pantalla y antes de entrar en suspensión, tanto con batería como cuando está enchufado.

Las opciones clave aquí son “Apagar mi pantalla después de:” y “Poner mi dispositivo en suspensión después de:”. Si reduces estos tiempos cuando trabajas con batería, el equipo no estará tanto rato con la pantalla encendida o activo sin necesidad, lo que se traduce en un ahorro de energía considerable a lo largo del día.

Microsoft ha introducido nuevos valores predeterminados para distintos tipos de dispositivos, como los equipos modernos en modo de espera y los dispositivos con modo S3 tradicional. En muchos casos, se ha reducido el tiempo predeterminado para apagar la pantalla y entrar en suspensión de 4 o 5 minutos a 3, o de 10 minutos a 5, tanto con batería como enchufado.

En la práctica, esto significa que, si no tocas el ordenador durante un rato, la pantalla se apaga antes y el sistema pasa a suspensión en menos tiempo, evitando así consumos innecesarios cuando no estás delante del equipo. Puedes dejar los valores por defecto o ajustarlos aún más si buscas el máximo ahorro.

Usar los modos de energía de Windows 11 a tu favor

Otro ajuste importante está en los modos de energía. En la barra de tareas, junto al reloj, verás el icono de la batería. Al hacer clic sobre él, Windows 11 te permite elegir entre diferentes configuraciones de rendimiento y ahorro de energía, dependiendo de si priorizas la autonomía o la potencia.

Si seleccionas opciones como “Modo de ahorro de energía” o “Mejor batería”, el sistema limitará ciertas actividades en segundo plano, reducirá el brillo de la pantalla y ajustará el comportamiento de algunos procesos para estirar la carga todo lo posible.

Estos modos son especialmente útiles cuando sabes que vas a pasar muchas horas lejos de un enchufe y no necesitas exprimir al máximo el rendimiento, por ejemplo, si solo vas a escribir, navegar un poco o consultar correos sin hacer tareas pesadas.

En cambio, si estás enchufado o necesitas potencia máxima (para editar vídeo, jugar o trabajar con programas muy exigentes), puedes optar por un modo más orientado al rendimiento. En ese caso, la batería se resentirá más si no estás conectado, pero ganarás fluidez y rapidez en las tareas más demandantes.

Ir cambiando entre estos modos según el contexto es una forma sencilla de adaptar el comportamiento energético del equipo a lo que necesitas en cada momento, sin tener que tocar demasiadas opciones avanzadas.

Consejos extra para controlar el consumo energético de tus apps

Además de todo lo anterior, hay algunos hábitos y ajustes adicionales que pueden ayudarte a mantener a raya el gasto energético de las aplicaciones. Son pequeños gestos del día a día que, sumados, pueden suponer bastantes minutos de autonomía extra.

Uno de los puntos más importantes está en el navegador. Si sueles tener muchas pestañas abiertas y un montón de extensiones instaladas, probablemente tu navegador sea una de las apps que más batería se comen, incluso aunque parezca que “solo estás mirando una web”.

Cerrar pestañas que ya no necesitas y desactivar o desinstalar extensiones que no usas con frecuencia puede reducir bastante la carga de trabajo del navegador. Además, muchas extensiones siguen funcionando en segundo plano, así que limpiarlas ayuda tanto al rendimiento como a la autonomía.

Otro aspecto a tener en cuenta son las aplicaciones de inicio automático. Muchas se arrancan solas cuando enciendes el equipo, se quedan residentes y consumen recursos constantemente, aunque apenas las uses. Para revisarlas, ve a Configuración > Aplicaciones > Inicio y desactiva aquellas que no necesitas que se ejecuten desde el arranque.

También puede ser buena idea, en algunos casos, optar por versiones web de ciertos servicios en lugar de instalar sus aplicaciones de escritorio completas. Las versiones web suelen ser más ligeras y, si las usas solo en momentos puntuales, pueden consumir menos que una app dedicada que se mantiene siempre en segundo plano.

Finalmente, acostúmbrate a echar un ojo de vez en cuando tanto al Administrador de tareas como a la sección de “Uso de batería” de Configuración. Cuanto más controles qué ocurre con tu equipo, más fácil será detectar comportamientos raros, apps que se han “vuelto locas” o actualizaciones que han disparado el consumo.

Con todo esto combinado —historial de uso de batería por app, control de procesos en tiempo real, ajustes de energía, pantalla y suspensión, y algunos hábitos de uso más cuidadosos— resulta mucho más sencillo mantener tu portátil con Windows 11 eficiente, con buena autonomía y sin sorpresas desagradables cuando estás lejos de un enchufe.

aprende a cambiar el modo Hi‑DPI en Explorer
Artículo relacionado:
Consejos y ajustes de Windows 11 para un escritorio que facilita tu día a día