Las videollamadas que se quedan congeladas, van a tirones o directamente se cortan en Windows 11 se han convertido en un quebradero de cabeza para muchos usuarios. A veces el problema aparece al usar Zoom, Teams, Meet o cualquier otra app de videoconferencia; otras, se nota en cualquier vídeo del sistema: películas, Netflix, vídeos locales o incluso clips que recibes por WhatsApp Desktop.
Lo más frustrante es que, aunque Windows 11 suele funcionar fluido en casi todo lo demás, al reproducir vídeo (incluyendo videoconferencias) aparecen tartamudeos, retrasos de varios segundos o escenas que de repente pasan a cámara lenta. Y para rematar, cambiar de reproductor o de navegador no siempre ayuda, porque el fallo suele estar en otra parte del sistema.
Causas habituales de videoconferencias lentas o entrecortadas en Windows 11
Antes de ponernos con los trucos, conviene tener claro que no hay una única causa para los cortes y el lag en videollamadas. En los equipos con Windows 11 se están repitiendo varios patrones que explican por qué las videoconferencias se vuelven inestables o se ven a trompicones.
Por un lado, hay usuarios que notan que cualquier contenido de vídeo se reproduce con saltos o con FPS muy inestables: desde Netflix en la app oficial hasta vídeos en el navegador o en reproductores clásicos. Da igual que activen o desactiven la aceleración por hardware, el problema persiste e incluso hay casos en los que, al iniciar en modo seguro, todo va perfecto, lo que apunta a un conflicto de drivers o servicios del sistema.
En otros muchos casos, la raíz del problema está en la propia seguridad integrada de Windows 11, concretamente en Windows Security (antiguo Windows Defender) y su función SmartScreen. Esta capa de protección analiza lo que ejecutas y abres, incluyendo vídeos y contenidos que llegan desde Internet o desde apps, y puede provocar que el vídeo tarde una eternidad en arrancar o que, de repente, la reproducción se ponga a cámara lenta durante unos segundos.
También se han dado situaciones en equipos nuevos, como algunos portátiles con procesadores ARM Snapdragon y pantallas de 120 Hz, donde las animaciones de la interfaz y los movimientos en vídeo se ven claramente menos fluidos, como si todo estuviese limitado a 60 FPS reales. Aunque la pantalla admite más refresco, las animaciones de Windows no van acompasadas, lo que contribuye a una sensación de tirones y falta de suavidad.
A eso hay que sumarle factores clásicos: controladores gráficos (NVIDIA, Intel, AMD) desactualizados o mal instalados, errores introducidos por una actualización importante de Windows (como 24H2), problemas físicos en el hardware o incluso programas de terceros que interfieren con la reproducción de vídeo o la gestión de red; en algunos casos conviene variar la prioridad de conexión, algo que se nota mucho en videoconferencias.
SmartScreen de Windows 11: el gran culpable oculto de los vídeos a tirones

Uno de los hallazgos más repetidos por los usuarios es que, al desactivar temporalmente SmartScreen dentro de Seguridad de Windows, los vídeos y videollamadas empiezan a ir mucho más fluidos. No es evidente a primera vista, porque la función parece inocente, pero su impacto en la reproducción de vídeo es real en muchos equipos.
SmartScreen es un componente de seguridad que se encarga de analizar las aplicaciones, archivos y sitios web con los que interactúas. Cuando abres un vídeo desde el navegador, desde una app como Netflix, Disney+ o incluso desde el escritorio, Windows puede estar comprobando si el contenido es seguro, si la app que lo reproduce es de confianza, o aplicando filtros de reputación.
¿Qué se nota en la práctica? Muchos usuarios describen que tardan hasta 30 segundos en conseguir que un vídeo se vea desde que lo abren, o que después de unos segundos de reproducción normal, de repente la imagen entra en una especie de cámara lenta, con audio desincronizado o microcortes que hacen imposible seguir la escena con comodidad.
Lo más llamativo es que cambiar de reproductor no arregla la situación: da igual usar la app Películas y TV, VLC, el reproductor nativo de WhatsApp Desktop, Netflix, Disney+ o el clásico reproductor del sistema. El lag se repite en todos, lo que refuerza la idea de que el problema no está en la aplicación, sino en algo a nivel de sistema, como SmartScreen y el motor de protección de Windows.
Este comportamiento es especialmente molesto en videoconferencias, porque cualquier retraso o microcorte rompe la conversación. Si el vídeo va a tirones mientras el audio llega tarde o entrecortado, la experiencia con Teams, Zoom, Google Meet o similares se vuelve insufrible, aunque tengas una buena conexión a Internet; si usas móvil, además puedes acelerar tu conexión 5G para mejorar la experiencia.
Cómo desactivar SmartScreen en Windows 11 para mejorar las videoconferencias
Los pasos básicos para deshabilitar SmartScreen en Windows 11 y comprobar si tus vídeos y videoconferencias mejoran son los siguientes:
- Abre la aplicación Configuración de Windows 11. Puedes hacerlo escribiendo «configuración» en la barra de búsqueda del menú Inicio y seleccionando el icono de la rueda dentada.
- En la ventana de Configuración, entra en el apartado Privacidad y seguridad, que suele aparecer en la columna izquierda.
- Dentro de Privacidad y seguridad, haz clic en Seguridad de Windows y, a continuación, pulsa en el botón Abrir seguridad de Windows para lanzar la consola de protección integrada.
- En la parte superior izquierda de esta consola verás un icono con tres líneas horizontales (el típico menú). Pulsa ahí y selecciona la sección Control de aplicaciones y navegador.
- Ahora, busca y entra en la opción Configuración de Protección basada en la reputación. Si ves que la protección no está habilitada, primero tendrás que pulsar en Habilitar para acceder a sus opciones.
- Dentro de este menú encontrarás varios interruptores. Desactiva los dos deslizadores principales relacionados con la comprobación de aplicaciones y archivos y con SmartScreen. Con esto estarás evitando que el sistema intervenga tanto en lo que se ejecuta.
A partir de este momento, prueba a reproducir tus vídeos habituales y realiza una videollamada de prueba. Muchos usuarios han comprobado que, en cuanto aplican estos cambios, los contenidos dejan de ir a saltos y las videoconferencias se estabilizan, reduciendo de forma drástica los cortes y el lag.
Eso sí, al tratarse de una función de seguridad, es recomendable volver a activar SmartScreen cuando termines de ver contenido sensible o si no notas mejora alguna. Puedes usar esta desactivación como prueba: si al apagarlo tus videollamadas mejoran, ya tienes identificado uno de los culpables; si no cambia nada, probablemente el problema esté en otra capa (drivers, hardware, red, etc.).
Actualización de controladores de vídeo y sistema: clave para la fluidez
Si tras tocar la seguridad de Windows 11 sigues con videoconferencias que van a saltos o vídeos que tardan una eternidad en iniciarse, hay que pasar al siguiente sospechoso: los controladores gráficos y las actualizaciones del sistema operativo.
Los drivers de la GPU (NVIDIA, Intel, AMD o incluso las soluciones integradas en procesadores ARM) son los que se encargan de gestionar la salida de vídeo, el uso de la aceleración por hardware y la sincronización de fotogramas. Cuando están desactualizados, son incompatibles con una nueva versión de Windows (como 24H2) o se han instalado mal, pueden provocar todo tipo de problemas de reproducción, desde pantallazos negros hasta FPS inestables o paradas súbitas.
La primera recomendación es que mantengas el sistema completamente actualizado desde Windows Update. Esto no solo arrastra parches de seguridad, sino también actualizaciones de compatibilidad, componentes de vídeo, correcciones de errores en codecs y, en muchos casos, drivers básicos para la tarjeta gráfica, el chipset o la CPU.
Una vez que el sistema esté al día, el siguiente paso es ir directamente a la página oficial de soporte del fabricante de tu equipo o de tu tarjeta gráfica. Allí suelen ofrecer versiones más recientes y mejor optimizadas para tu modelo concreto que las que vienen genéricamente por Windows Update.
En portátiles y sobremesa de marca, lo ideal es buscar por marca y modelo exacto (Dell, HP, Lenovo, ASUS, Acer, etc.), descargar los controladores de vídeo, chipset y, si procede, la versión recomendada de BIOS/UEFI, e instalarlos manualmente. Esta combinación suele resolver muchos conflictos con la aceleración de vídeo que se notan especialmente en videoconferencias y streaming.
Comportamiento de Windows 11 en equipos ARM y pantallas de alta frecuencia
Otro punto que ha salido a la luz con Windows 11 es su comportamiento en dispositivos con procesadores ARM, como algunos modelos Surface con Snapdragon, sobre todo si van acompañados de pantallas con tasas de refresco altas de 120 Hz que, sobre el papel, deberían ofrecer una experiencia ultrafluida.
Varios usuarios han comentado que, en estos portátiles, las animaciones de la interfaz de Windows 11 se ven claramente entrecortadas. A pesar de que la pantalla soporta 120 Hz, la sensación al mover ventanas, abrir menús o desplazarse por la interfaz es que todo va como si estuviera limitado de facto a 60 FPS, con pequeños tirones que se aprecian mucho más en comparación con un monitor de escritorio bien configurado.
Este desajuste entre lo que la pantalla puede mostrar y lo que el sistema realmente ofrece también influye en la percepción de fluidez en vídeos y videollamadas. Aunque la videoconferencia en sí funcione «correctamente», si la interfaz y el refresco general del sistema no van acompasados, la sensación será de una experiencia peor de lo esperado en un panel de 120 Hz.
En estos casos, además de mantener los drivers actualizados, puede ayudar ajustar la configuración de pantalla de Windows 11, forzando la frecuencia que mejor equilibrio ofrezca y comprobando si el modo dinámico de refresco está funcionando como debe. No es raro que una actualización de firmware o BIOS que publique el propio fabricante mejore este comportamiento con el tiempo.
Si tienes un equipo de este tipo y las videollamadas te parecen menos fluidas que en otro dispositivo más antiguo, no descartes que se trate de un problema de optimización del sistema y no tanto de tu conexión a Internet. Merece la pena seguir de cerca las actualizaciones de tu modelo y revisar periódicamente las notas de versión del fabricante.
Problemas específicos con apps: WhatsApp Desktop, Disney+ y otros servicios
Más allá del sistema y los drivers, hay personas que se encuentran con una situación curiosa: vídeos que se cuelgan o se quedan clavados solo en algunas apps. Por ejemplo, clips recibidos por WhatsApp Desktop o series en la app de Disney+, mientras que, en cambio, los vídeos de YouTube en el navegador se reproducen sin ningún problema.
Cuando esto ocurre, es fácil pensar que el problema está en la conexión, pero el patrón indica que hay alguna incompatibilidad entre esas aplicaciones concretas y el entorno de Windows 11. A veces tiene que ver con cómo gestionan la aceleración por hardware, los códecs de vídeo que usan internamente o la forma en que interactúan con el sistema de seguridad.
Lo primero que conviene comprobar en estos casos es que las propias aplicaciones estén actualizadas a su última versión. Tanto WhatsApp Desktop como Disney+ y otros servicios similares reciben parches con bastante frecuencia para ajustarse a cambios de Windows y corregir errores de reproducción.
Además, si ya te has asegurado de que todos los drivers están al día y de que el sistema está actualizado, puede ser útil probar con un inicio en limpio de Windows 11. Esto consiste en arrancar el sistema solo con los servicios imprescindibles de Microsoft, desactivando el resto de aplicaciones y servicios de terceros que se cargan al inicio.
Si al realizar este arranque limpio los vídeos en esas apps dejan de colgarse, lo más probable es que algún programa que se ejecuta en segundo plano esté interfiriendo (puede ser un antivirus adicional, una herramienta de captura de pantalla, utilidades de la GPU, etc.). En ese caso puedes bloquear conexiones sospechosas como parte del diagnóstico, y después ir reactivando elementos hasta detectar el culpable.
Comprobaciones adicionales: estado del sistema, malware y nuevos usuarios

Cuando los cortes en videoconferencias y el lag en vídeos empiezan a ser persistentes, no está de más descartar problemas más profundos en el propio sistema operativo. A veces no es un simple driver o una función de seguridad, sino daños en archivos de sistema, malware o configuraciones corruptas en el perfil del usuario.
En estos casos, se recomienda realizar reparaciones básicas de Windows 11 usando las herramientas que proporciona Microsoft. Comandos como SFC y DISM, o los asistentes gráficos de reparación, pueden ayudar a restaurar archivos esenciales que afectan al rendimiento y a la estabilidad, sin tener que formatear todo el equipo.
También resulta muy conveniente ejecutar un análisis de malware completo, tanto con la propia Seguridad de Windows como, si lo deseas, con alguna solución reputada de terceros. No es raro que software malicioso interfiera con la red, la gestión de memoria o el uso de la GPU, lo que acaba repercutiendo en las videollamadas y el streaming.
Otra prueba sencilla que puede arrojar mucha luz es crear una nueva cuenta de usuario con permisos de administrador y probar allí las videoconferencias y la reproducción de vídeo. Si en ese nuevo perfil todo va como la seda, lo más probable es que tu usuario anterior tenga configuraciones corruptas, restos de programas o permisos alterados que están causando el problema.
Por último, si después de todo esto sigues igual, hay que empezar a plantearse que el problema pueda ser físico (hardware): un disco o SSD con errores, una GPU que falla, un módulo de RAM defectuoso o incluso un sobrecalentamiento que hace que el sistema reduzca el rendimiento en los momentos de más carga, justo cuando estás en plena videollamada.
Combinar ajustes de seguridad, actualizaciones de drivers, revisiones del sistema y algunas pruebas básicas suele ser la forma más efectiva de devolver la fluidez a las videoconferencias en Windows 11. Aunque a veces parezca una lotería, seguir este recorrido ordenado te permite ir acotando el problema hasta dar con la causa real y recuperar videollamadas estables, sin tirones y sin cortes molestos que arruinen tus reuniones online.