Windows 11 y sus tropiezos con las Ășltimas actualizaciones

  • Windows 11 acumula fallos tras varias actualizaciones, desde BSOD y cuelgues hasta errores de instalaciĂłn de parches crĂ­ticos.
  • Actualizaciones como KB5068861 y KB5072911 han roto bĂșsqueda en SMB, menĂș Inicio, barra de tareas y Explorador en ciertos equipos.
  • Los parches de agosto dañan las funciones de recuperaciĂłn en Windows 10 y 11, afectando incluso a herramientas remotas como RemoteWipe.
  • La transiciĂłn a WinUI, la telemetrĂ­a y el bloatware agravan la percepciĂłn de inestabilidad y pĂ©rdida de control frente a sistemas como Linux.

cĂłmo solucionar fallas en Windows 11 y sus actualizaciones

Windows 11 vuelve a estar en el punto de mira por algo que ya casi se ha convertido en tradiciĂłn: las actualizaciones que, en lugar de arreglarlo todo, terminan generando nuevos quebraderos de cabeza. De cuelgues aleatorios a problemas con el menĂș Inicio, pasando por parches que dejan inservibles las opciones de recuperaciĂłn del sistema, la sensaciĂłn general es que el sistema vive en una especie de “obra perpetua”.

Para muchos usuarios, especialmente quienes vienen de sistemas como Linux o quienes recuerdan con cariño la estabilidad de Windows 10, la experiencia con las Ășltimas actualizaciones de Windows 11 se ha vuelto frustrante. No se trata solo de pequeños bugs sin importancia: hablamos de pantallazos azules, fallos al instalar parches crĂ­ticos de seguridad, opciones de restablecimiento que dejan de funcionar y un escritorio que a veces parece ir a remolque de la nueva capa visual basada en WinUI y XAML.

ÂżCuando tener una actualizaciĂłn pendiente convierte tu PC en una ruleta rusa?

Uno de los testimonios mĂĄs llamativos es el de un usuario con Windows 11 Pro versiĂłn 24H2, actualizado desde Windows 10 el 12/11/2024, que describe un patrĂłn bastante inquietante: mientras tiene una actualizaciĂłn importante pendiente de instalar, el sistema empieza a comportarse de forma errĂĄtica.

Este usuario relata que, tras esperar alrededor de un mes antes de aplicar las nuevas actualizaciones para evitar “sustos”, su equipo comienza a sufrir congelaciones repentinas mientras juega, hasta el punto de tener que forzar el reinicio. Cada vez que esto ocurre, Windows aprovecha para activar el proceso de actualización automáticamente.

CĂłmo forzar actualizaciones de Windows-1
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Algo parecido sucede con los pantallazos azules (BSOD) que aparecen sin previo aviso. El sistema se reinicia por sĂ­ solo y, de nuevo, inicia o reintenta la instalaciĂłn de la actualizaciĂłn pendiente. A esto se suman fallos mĂĄs sutiles pero igual de molestos: el navegador (en este caso Opera GX, normalmente muy estable) se queda congelado, el clic derecho deja de responder, el menĂș Inicio deja de abrirse o la sesiĂłn se queda colgada hasta que el usuario recurre al clĂĄsico Ctrl+Alt+Supr o a un reinicio manual. Para pantallazos azules concretos puede ser Ăștil consultar una soluciĂłn al error IRQL_NOT_LESS_OR_EQUAL que explica causas y pasos de diagnĂłstico.

Lo mĂĄs preocupante es la sensaciĂłn de que el PC solo vuelve a estar razonablemente estable cuando la actualizaciĂłn se instala por completo. No hay pruebas de que Windows estĂ© “estropeando” el sistema adrede para forzar la actualizaciĂłn, pero el patrĂłn es, como mĂ­nimo, sospechoso para quien lo sufre.

Eventos crĂ­ticos y errores de actualizaciĂłn que disparan las alarmas

En el registro de eventos de este equipo aparecen mensajes que refuerzan esa percepciĂłn de inestabilidad: reinicios crĂ­ticos sin apagado correcto, avisos de que el sistema dejĂł de responder o perdiĂł energĂ­a de forma inesperada, y errores de instalaciĂłn de actualizaciones acumulativas que deberĂ­an ser rutinarias. Si tu equipo sufre reinicios o apagados errĂĄticos, puede ser recomendable revisar guĂ­as sobre cĂłmo solucionar cuando Windows 11 no se apaga para identificar causas comunes.

Uno de los errores registrados indica que Windows no pudo instalar la ActualizaciĂłn acumulativa de vista previa de 2025-08 para Windows 11 24H2 (KB5064081), con el cĂłdigo 0x80242016. El fallo se produce poco antes de uno de los reinicios crĂ­ticos, lo que da pistas de que algo se ha torcido a mitad del proceso de actualizaciĂłn.

En otro caso, aparece un error con cĂłdigo 0x80073D02 al intentar actualizar la aplicaciĂłn de Spotify desde Microsoft Store, acompañado tambiĂ©n de un apagado inesperado. Aunque pueda parecer un detalle menor, es otro sĂ­ntoma de que el ecosistema de actualizaciones —tanto del sistema como de apps— no estĂĄ funcionando tan fino como deberĂ­a.

Ademås, se repiten registros como la imposibilidad de actualizar una variable de Arranque seguro con un error negativo (-2147020471) o avisos de que un determinado servidor DCOM (identificado por GUID) no se ha registrado a tiempo. Estos mensajes pueden no llegar a bloquear el PC, pero muestran que bajo el capó Windows 11 encadena una serie de pequeños tropiezos que, en conjunto, perjudican la estabilidad.

KB5068861: un parche de seguridad que muchos no consiguen instalar

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Dentro de este contexto, la actualizaciĂłn acumulativa KB5068861, correspondiente al martes de parches de noviembre, se ha ganado mala fama. Sobre el papel, es un parche importante: corrige 63 vulnerabilidades de seguridad, una cifra nada despreciable. El problema es que un nĂșmero significativo de equipos no logra instalarla correctamente, arrojando errores diversos durante el proceso.

Cuando la instalación fracasa, la opción más rápida que suele recomendarse es tirar de la herramienta Media Creation Tool. Microsoft permite descargar el paquete MSU de la actualización, pero si tampoco funciona, esta utilidad ofrece la posibilidad de reinstalar la misma compilación de Windows manteniendo archivos personales, lo que en la práctica supone una reparación “por encima” del sistema actual.

El caso de KB5068861 no es algo aislado: cada mes aparece un grupo concreto de sistemas que se ve afectado por fallos de instalaciĂłn de las actualizaciones acumulativas. Para quienes solo quieren que el PC funcione y no tienen ganas de pelearse con cĂłdigos de error crĂ­pticos, la situaciĂłn se vuelve exasperante.

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Por otro lado, KB5068861 tambiĂ©n introduce varias mejoras visibles: un menĂș Inicio con un diseño ligeramente renovado, iconos de baterĂ­a mĂĄs vistosos, optimizaciones de rendimiento generales y correcciones para problemas de refresco de pantalla en juegos. Es decir, no todo son malas noticias sobre el papel, pero para quien ni siquiera puede instalar el parche, esas ventajas se quedan en promesa.

El buscador de archivos en SMB, vĂ­ctima colateral de KB5068861

El problema mĂĄs delicado asociado a KB5068861 afecta a entornos con unidades de red SMB, muy habituales en empresas y organizaciones. Tras instalar esta actualizaciĂłn, el Explorador de archivos y el buscador interno de Windows dejan de usar el Ă­ndice del servidor y pasan a reconstruir el Ă­ndice localmente en el cliente.

Esto se traduce en bĂșsquedas mucho mĂĄs lentas y, en algunos casos, incompletas. AllĂ­ donde antes los resultados aparecĂ­an casi al instante gracias al Ă­ndice del servidor, ahora el equipo del usuario tiene que recorrer la estructura de carpetas por su cuenta. En redes grandes, con muchos archivos, la diferencia de rendimiento es brutal.

Algunos administradores también han informado de caídas importantes en la velocidad de acceso a sistemas remotos y unidades compartidas. Acciones tan sencillas como abrir una carpeta en un recurso de red o navegar entre directorios dejan de ser fluidas, generando pérdida de productividad y quejas internas.

Microsoft ha sugerido como mitigaciones reiniciar el servicio de bĂșsqueda de Windows, restablecer los paquetes Web Experience mediante PowerShell o reconstruir los Ă­ndices desde el Panel de control. Son soluciones de compromiso que pueden aliviar el problema, pero no lo eliminan de raĂ­z hasta que llegue un parche mĂĄs afinado.

KB5072911: menĂș Inicio, barra de tareas y Explorador en el alambre

Por si no fuera poco, otro parche de seguridad, la actualizaciĂłn KB5072911, ha provocado un nuevo frente de problemas en Windows 11. Tras instalarla, algunos usuarios se han topado con fallos en elementos clave del sistema: menĂș Inicio, barra de tareas, Explorador de archivos, buscador y app de ConfiguraciĂłn.

En los dispositivos afectados se ha detectado que el botĂłn de Inicio no responde al hacer clic o lanza mensajes de error en lugar de desplegar el menĂș. El Explorador de archivos y la aplicaciĂłn ConfiguraciĂłn pueden negarse a abrir o cerrarse de golpe, como si se tratara de un fallo aleatorio. La barra de tareas, por su parte, a veces desaparece sin mĂĄs o ni siquiera llega a mostrarse cuando el usuario entra en el escritorio.

En los casos mĂĄs graves, algunos usuarios informan de que, tras iniciar sesiĂłn, solo se encuentran con una pantalla negra, sin barra de tareas ni escritorio funcional, obligĂĄndoles a tirar de atajos de teclado, reinicios o restauraciones para poder recuperar el control.

La causa: paquetes XAML que no se registran a tiempo

Microsoft ha reconocido el problema con KB5072911 y ha señalado la raíz del fallo: los componentes afectados dependen de paquetes XAML que no se registran correctamente tras instalar la actualización. Es decir, la nueva arquitectura basada en WinUI/XAML juega un papel clave en estos bugs.

SegĂșn la propia compañía, el impacto se da principalmente en dispositivos de uso empresarial y consideran “muy improbable” que los fallos alcancen a la mayorĂ­a de ordenadores personales. Pese a ello, la probabilidad no es cero, y la mera existencia de estos fallos refuerza la sensaciĂłn de que cada parche grande es una moneda al aire.

Por ahora, no hay una soluciĂłn automĂĄtica definitiva distribuida por Windows Update. Microsoft ofrece dos alternativas “de emergencia”: registrar manualmente los paquetes faltantes mediante instrucciones detalladas, o ejecutar un script de PowerShell publicado en su web oficial. Son remedios que exigen cierto nivel tĂ©cnico, poco amigables para el usuario medio que solo quiere usar su PC sin entrar en consola.

La situación se agrava si recordamos que no es el primer parche reciente que rompe partes visibles del sistema. El KB5071142, por ejemplo, también ha dado problemas en el Explorador de archivos y la pantalla de bloqueo, y se suma a un historial de actualizaciones que acaban generando titulares por los motivos equivocados.

Funciones de recuperaciĂłn rotas: el golpe de agosto en Windows 10 y 11

Otro capítulo especialmente serio llega con las actualizaciones de seguridad de agosto de 2025, que han conseguido estropear las herramientas de recuperación del sistema tanto en Windows 10 como en Windows 11. Aquí ya no hablamos de fallos visuales o pequeños cuelgues, sino de dejar a millones de usuarios sin la posibilidad de restablecer o reinstalar el sistema desde las herramientas integradas.

Microsoft ha admitido que el problema afecta a versiones muy extendidas como Windows 11 23H2 y 22H2, además de Windows 10 22H2 y ediciones LTSC. La función “Restablecer este PC” sencillamente deja de funcionar: el proceso parece empezar con normalidad, avanza durante unos minutos y, sin explicación clara, se cancela.

Lo mismo ocurre con la opción “Solucionar problemas mediante Windows Update”, pensada para reinstalar el sistema manteniendo programas y configuración. Tras aplicar los parches de agosto, estas herramientas quedan inutilizadas, dejando a los usuarios atrapados con un sistema que no pueden reparar de forma estándar.

Para colmo, las pruebas muestran que los archivos personales permanecen intactos tras estos intentos fallidos, de modo que el usuario no ve pĂ©rdida de documentos, pero sĂ­ se queda sin un mecanismo fiable de recuperaciĂłn. Y Windows no lanza ningĂșn aviso claro de que la funciĂłn estĂ© rota, lo que contribuye a la confusiĂłn y pĂ©rdida de tiempo.

Impacto en empresas: RemoteWipe y recuperaciones remotas en jaque

El problema no se limita al åmbito doméstico. En empresas y centros educativos, muchos administradores dependen de servicios como RemoteWipe para restablecer equipos de forma centralizada y remota.

La imposibilidad de recuperar ordenadores a distancia puede suponer un quebradero de cabeza enorme: equipos bloqueados, alumnos o empleados sin herramienta de trabajo, y departamentos de IT obligados a buscar soluciones manuales mucho mĂĄs lentas y costosas.

Microsoft ha prometido publicar una actualizaciĂłn fuera de calendario, un “out-of-band update”, para corregir estas incidencias crĂ­ticas. La compañía habla de “los prĂłximos dĂ­as”, pero no concreta fechas exactas. Mientras tanto, la recomendaciĂłn general es clara: mejor no intentar restablecer el sistema ni usar estas funciones hasta que llegue el parche correctivo.

Ademås, se ha detectado un fallo adicional ligado al parche KB5063878 en Windows 11: ciertas unidades SSD pueden desaparecer temporalmente bajo cargas intensas, en particular al mover archivos de mås de 50 GB. En algunos casos, la unidad vuelve a aparecer tras un reinicio, pero en otros se ha reportado riesgo de pérdida de datos, algo inasumible en entornos críticos. Si detectas pérdida de archivos o comportamientos extraños con el almacenamiento, conviene revisar guías sobre cómo solucionar archivos que se borran solos para valorar el estado de los datos.

WinUI, XAML y la modernizaciĂłn que sale cara

Mås allå de cada parche concreto, hay un trasfondo técnico que explica parte del caos. Desde 2023, Microsoft ha acelerado la transición hacia WinUI y Windows App SDK basados en XAML, abandonando en buena medida la tecnología clåsica que dibujaba las ventanas de forma mås ligera y probada.

El objetivo oficial es unificar diseño y ofrecer una interfaz mĂĄs moderna y coherente, pero la ejecuciĂłn no estĂĄ siendo precisamente suave. WinUI tiende a bloquear el hilo de la interfaz mientras espera datos, lo que desemboca en un Explorador mĂĄs pesado, menĂșs Inicio que tardan en aparecer o directamente desaparecen tras ciertas actualizaciones.

En encuentros comunitarios, ingenieros de Microsoft han confirmado su intención de migrar progresivamente las superficies “legacy” a WinUI 3 para modernizar el sistema operativo, admitiendo a la vez que el proceso está generando problemas de estabilidad y rendimiento.

No es solo una cuestiĂłn de estĂ©tica: este cambio de tecnologĂ­a se suma a otros frentes donde Windows 11 ha ido pisando minas. Se han visto menĂșs contextuales lentos y recargados que han tenido que ser rediseñados, errores de rendimiento en procesadores AMD, pantallazos azules por incompatibilidades concretas y bugs extraños donde el Explorador de archivos se superponĂ­a de forma inadecuada a otras ventanas.

La comunidad como “parche” no oficial de Windows 11

Ante la sensaciĂłn de que los arreglos llegan tarde o mal, muchos usuarios avanzados han optado por tomar atajos con herramientas de terceros. Un ejemplo curioso: al desactivar la barra de comandos moderna del Explorador (basada en WinUI) mediante utilidades especĂ­ficas, algunos han descubierto que no solo desaparecen ciertos parpadeos visuales, sino que el programa carga mĂĄs rĂĄpido y consume menos RAM.

La misma comunidad recurre a Rufus para saltarse el requisito de TPM en la instalación de Windows 11, o a versiones modificadas como Tiny11 para librarse del bloatware y tener un sistema mås ligero. Es una señal clara de que una parte de los usuarios entusiastas prefiere moldear el sistema a su gusto antes que aceptar sin mås la visión oficial de Microsoft.

A esto se suma un creciente descontento con elementos como la telemetrĂ­a invasiva, las apps preinstaladas y las actualizaciones impredecibles. En comparaciĂłn, quienes vienen de distribuciones Linux perciben que en Windows 11 han perdido control, privacidad y, paradĂłjicamente, estabilidad.

La telemetrĂ­a de Windows recopila datos de actividad, bĂșsquedas y uso de aplicaciones. Desactivarla por completo implica tocar el registro, desinstalar apps integradas y bucear en configuraciones ocultas, sin garantĂ­as de que una futura actualizaciĂłn no vuelva a activar alguno de esos mecanismos de rastreo.

Actualizaciones impredecibles, bloatware y la sensaciĂłn de no mandar en tu propio PC

El sistema de actualizaciones también choca con la mentalidad de muchos usuarios acostumbrados a Linux. Mientras allí puedes decidir cuåndo instalar parches y cuåndo reiniciar, Windows 11 tiende a forzar el proceso en el apagado o en momentos poco oportunos, sobre todo si no se ha configurado con cuidado la franja horaria activa, y la limpieza de archivos temporales en Windows 11 puede ayudar a evitar lentitud.

Por otra parte, el sistema llega cargado con aplicaciones que no todo el mundo quiere: Edge como navegador omnipresente, Copilot, OneDrive, Teams, juegos promocionados y mĂĄs. Limpiar todo ese software puede exigir PowerShell, ediciĂłn del registro e incluso utilidades externas, con el riesgo de romper algo delicado y tener que reinstalar desde cero.

Muchos usuarios técnicos sienten que no son realmente dueños de su PC. No se puede desmontar o auditar a fondo componentes críticos del sistema, ciertas personalizaciones profundas se topan con barreras artificiales y modificar comportamientos båsicos de ventanas y servicios requiere rodeos constantes.

El contraste con Linux es notable: allĂ­ el usuario puede ajustar el gestor de arranque, decidir quĂ© servicios se inician, modificar la apariencia a fondo y revisar el cĂłdigo de buena parte del sistema. En Windows 11, la sensaciĂłn es que el sistema te lleva de la mano por un Ășnico camino, guiado en buena parte por las prioridades comerciales de Microsoft.

Todo este combo —requisitos de hardware estrictos como el TPM, modernizaciĂłn apresurada de la interfaz, parches que rompen cosas, telemetrĂ­a agresiva y bloatware— alimenta el clĂĄsico ciclo de nostalgia: algunos empiezan a ver Windows 10 como “el bueno”, olvidando que tambiĂ©n fue muy criticado en sus primeros años por las actualizaciones forzosas y los problemas de privacidad.

El movimiento de Microsoft para abrir el cĂłdigo de WinUI busca precisamente mejorar esta base tecnolĂłgica contando con la comunidad de desarrolladores. Sin embargo, buena parte de ellos se muestra escĂ©ptica y señala problemas de rendimiento profundos que no se arreglan solo con abrir el repositorio. Mientras WinUI no sea tan sĂłlido y eficiente como la tecnologĂ­a clĂĄsica, Windows 11 seguirĂĄ pagando el peaje de esta modernizaciĂłn con baches ocasionales —y a veces bastante serios— en estabilidad y experiencia de uso.

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Todo este panorama deja una sensaciĂłn clara en muchos usuarios: cada nueva actualizaciĂłn de Windows 11 se vive con una mezcla de esperanza y miedo. Esperanza de que solucione vulnerabilidades y mejore el rendimiento, y miedo de que toque justo la pieza que mantenĂ­a el sistema estable, desencadenando fallos en el menĂș Inicio, problemas con las unidades SSD o, directamente, que el PC no se pueda recuperar cuando algo sale mal. Comparte esta informaciĂłn para que mĂĄs usuarios sepan cĂłmo solucionar fallos en las actualizaciones de Windows 11.